El Ministerio de Producción de Mendoza, a través del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), emitió un nuevo informe sobre el cultivo de ajo en la provincia. Mediante el mismo se detalla que Mendoza cuenta con 4% más de hectáreas cultivadas con ahjo en relación con la temporada anterior.
Las principales zonas de siembra son el Valle de Uco y la zona Centro. En ese sentido, San Carlos, Tunuyán y Tupungato continúan ocupando el primer lugar, con 56% (7.770 hectáreas) del total de la superficie cultivada con ajo.
«En la provincia de Mendoza tenemos un clima especial para la producción de ajo. A nivel nacional nuestra provincia es la más importante en cuanto a la producción y se destaca por su participación en los mercados internacionales. Mendoza no tiene solamente la vitivinicultura, la actividad frutihortícola también ocupa un lugar preponderante. El durazno y la ciruela para industria cumplen un rol esencial en la economía de la región», declaró ante los micrófonos de FM Vos 94.5 Cecilia Fernández, ingeniera agrónoma y técnica del IDR.
«En la horticultura somos el segundo polo industrial de importancia después de la provincia de Buenos Aires. Este no es un dato menor, ya que con ellos abastecemos al mercado interno y exportamos», agregó.
Después, continuó hablando del tema de las exportaciones y señaló cuáles son los principales mercados del mundo que muestran interés por el ajo de Mendoza. «Si bien el ajo se consume mucho en el mercado interno, es más que nada un producto por excelencia de exportación. Las mayores cantidades se exportan a Brasil, más que nada por una cuestión de cercanía y economía», sostuvo Carrizo.
Asimismo, contó cuáles son las zonas de Mendoza en las que se cultiva este producto. «Las principales zonas de siembra son el Valle de Uco: San Carlos, Tunuyán y Tupungato continúan ocupando el primer lugar, con 56% (7.770 hectáreas) del total de la superficie cultivada con ajo», precisó.
«En segundo lugar aparecen los departamentos que conforman la región Centro de la provincia, también conocida como cinturón verde (Maipú, Guaymallén y Luján), representando 15% de la superficie cultivada (2.071 hectáreas). La zona sur es la más relegada en este tipo de producción. El oasis sur tiene otra matriz productiva», aclaró la ingeniera agrónoma.
Por otra parte, se refirió al sistema del riego que se aplica en las zonas cultivadas de ajo. «En el Valle de Uco se destaca el crecimiento del uso de los sistemas presurizados en general, habiendo superado ampliamente el uso de métodos gravitacionales. Como se cultiva en invierno no se abastece de agua superficiales, sino que se hacen perforaciones. La producción de este producto tiene un paquete tecnológico importante que contempla diferentes aristas que no son esenciales para lograr un ajo de calidad de exportación», detalló.
A su vez, indicó cuáles son las etapas más importantes que se tienen en cuenta durante el ciclo de este cultivo. «Se comienza en febrero a preparar el suelo para sembrar ajo. Siempre se deja un porcentaje de semilla de un año a otro. En la época invernal es cuando se hacen las estimaciones de las superficies cultivadas que hay en Mendoza», expresó.
Para concluir, dijo cómo la realidad de la economía argentina afecta a ese sector productivo. «El problema que hay desde hace tiempo es que los insumos están en dólares, pero la venta de la producción está pesificada. Si bien está situación los perjudica, no deja de ser un negocio rentable. El sector del ajo está muy bien organizado, ya que tanto exportadores como productores tienen una representación adecuada. Siempre se focalizan en reforzar esta actividad con estudios de mercado y tendencias de consumo», finalizó.







