Bomberos voluntarios realizaron un taller teórico-práctico destinado a estudiantes y personal policial. La actividad buscó brindar herramientas para actuar frente a crecidas repentinas y concientizar sobre los riesgos que implican este tipo de fenómenos.
Los Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas llevaron adelante un taller teórico-práctico de gestión y respuesta ante emergencias aluvionales, una capacitación que buscó preparar a la comunidad y a distintos actores vinculados con la seguridad para actuar frente a situaciones de crecidas repentinas o inundaciones. La actividad se desarrolló el 2 de marzo en el club Banco Mendoza y estuvo destinada principalmente a estudiantes del Colegio de Ingeniería de Seguridad e Higiene, aunque también participaron efectivos de la Policía de Mendoza.
El jefe del cuartel de bomberos voluntarios de Salto de las Rosas, Pablo Franchuli, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que la iniciativa surgió a partir de una inquietud planteada por la institución educativa. “Esto fue una consulta que nos hicieron desde el Colegio de Ingeniería de Seguridad e Higiene, a ver si se podía armar algo con respecto a intervenciones o respuestas en las contingencias aluvionales que estábamos teniendo”, detalló.
El origen de la capacitación
La propuesta tomó forma luego de distintos episodios ocurridos en la región durante la temporada de tormentas. “En ese momento había pasado lo de Anchoris, donde un operario de una máquina quedó aislado, con la máquina tumbada en medio de un cauce de un río”, recordó el jefe de bomberos, quien señaló que esa situación evidenció la necesidad de profundizar la capacitación en este tipo de emergencias.
A partir de esa experiencia, el cuartel decidió organizar una jornada que combinara conocimientos teóricos con prácticas en un entorno controlado. “Se decidió armar algo con respecto a la experiencia que tenemos, a las condiciones de trabajo y a los medios”, explicó Franchuli. En ese sentido, destacó la colaboración del club Banco Mendoza, que facilitó las instalaciones para realizar las prácticas.

Conocimientos teóricos y simulaciones
Durante la primera parte de la jornada se desarrolló un bloque teórico en el que participaron especialistas que abordaron distintos aspectos vinculados al comportamiento del agua y las características geográficas de la zona. “Primero vino un geólogo y también estuvo el ingeniero Besa, que explicaron las condiciones por las cuales se potencia la velocidad del agua”, indicó.
Los especialistas analizaron además las particularidades del territorio sanrafaelino. “Dieron las condiciones geológicas del departamento y las condiciones climáticas”, explicó Franchuli, quien remarcó que comprender estos factores resulta clave para dimensionar el riesgo que generan las tormentas intensas en zonas cercanas a cauces o sectores aluvionales. Luego se realizó la parte práctica, que consistió en simulaciones de situaciones de emergencia en la pileta, donde en un medio controlado se simuló una eventualidad.
El objetivo fue brindar herramientas concretas para enfrentar este tipo de escenarios. “La idea era que la gente tuviera herramientas para poder afrontarlas y no poner en riesgo su vida e incluso asistir a terceros”, explicó. Franchuli aclaró que el taller no estuvo enfocado específicamente en técnicas de rescate profesional, sino en reconocer riesgos y saber cómo reaccionar ante una contingencia.
Lecciones de una temporada intensa
La capacitación también estuvo atravesada por experiencias recientes que debieron afrontar los bomberos voluntarios durante el verano. El jefe del cuartel recordó que su equipo participó en una evacuación de vecinos tras una fuerte tormenta que afectó distintos sectores del departamento. “Nosotros intervenimos en una evacuación de la zona de La Cañadita, que es La Pichana y Los Dos Álamos”, relató.
Según explicó, el episodio ocurrió durante la primera tormenta importante de la temporada. “Se erogó mucha agua en el Diamante y se llevó parte del paso del Molino”, recordó. En ese sector la situación era compleja debido al avance del agua, con unos 30 o 35 centímetros de profundidad y mucha velocidad.
La intervención incluyó la evacuación de varias familias, aunque también se encontraron con la resistencia de algunos vecinos que no querían abandonar sus viviendas por un tema de seguridad. “Hubo gente que decidió permanecer en los techos para cuidar sus pertenencias. Nosotros fuimos a tratar de sacar a esta gente y no hubo caso”, recordó.
Priorizar la vida sobre el patrimonio
A partir de estas experiencias, el jefe del cuartel remarcó la importancia de priorizar la seguridad personal por sobre los bienes materiales. “La gente tiene que entender que su seguridad vale más que su patrimonio”, afirmó. Además, advirtió que estas decisiones pueden comprometer también a los equipos de rescate: “Al esperar hasta último momento también ponen en riesgo a quienes asisten después, a los rescatistas”.
Franchuli insistió en la necesidad de comprender la dinámica de los fenómenos climáticos y actuar con paciencia. “La tormenta puede durar 20 minutos o una hora; tenemos que tener la paciencia para que eso se desarrolle sin ponernos en riesgo”, señaló. También reflexionó sobre cómo se subestima la fuerza de la naturaleza en zonas aluvionales marcadas, como los ingresos al Valle Grande o a El Nihuil. “Ahí también empieza a empujar quién tiene el vehículo más grande para poder pasar y todos terminan poniéndose en riesgo”, concluyó.







