Alrededor del virus del Ébola ya se han desatado dos emergencias sanitarias dramáticas y con epidentro en el continene africano: la epidemia del 2013 al 2016 -que causó aproximadamente 11 mil muertes- y azotó particularmente a los países de la costa africana occidental como Guinea, Liberia y Sierra Leona. Y la de mediados de 2018 hasta hoy; un brote en el Congo que causó la muerte de más de 1.600 personas. El epicentro del virus del Ébola arrastra además sus propias conflictividades. Un contexto de conflicto armado y de guerras civiles-tribales (Shutterstock)
La magnitud del drama humanitario que provocó una enfermedad de alta letalidad como es el virus del Ébola hace que la ciencia se esfuerce por no quedar atrapada entre sus propias tribulaciones. Para los médicos e investigadores frenar y curar el Ébola se convirtió en un clamor que por momentos se vuelve insoportable y que sin duda se ha convertido en una carrera científica contra el tiempo.
El virus del ébola causa una fiebre hemorrágica fulminante, que se propaga de persona a persona a través del contacto directo con fluidos corporales y su dramatismo lo conforman la cantidad de muertos luego de cada brote. Es una enfermedad para quien la contrae que tiene una letalidad de entre un 67% a un 75%. El virus del Ébola mata a alrededor de la mitad de las personas que infecta.
La urgencia es detener el contagio y proteger a los médicos y personal de salud que trabajan en las zonas de riesgo, especialmente en África occidental y central, atravesadas por la emergencia sanitaria, costumbres ancestrales y guerras tribales.
El virus del ébola causa una fiebre hemorrágica fulminante, que se propaga de persona a persona a través del contacto directo con fluidos corporales
El primer eslabón de la cadena epidemiológica del contagio comienza con el animal (chimpancés, murciélagos, antílopes y puercoespines) que contagia al hombre o bien a través del contacto o por consumir carne infectada. También se infecta quien hace la faena del animal. Luego de este primer eslabón comienza la transmisión de persona a persona a través de todos los tipos de fluidos corporales: saliva, semen, vómitos, heces, transpiración, sangre. No se transmite por vía aérea ni por el agua.
De allí que el personal de la salud es considerado la primera línea de alto riesgo expuesto al Ébola, la mayoría de los muertos por Ébola son médicos o personal de salud lugareños y de distintas organizaciones internacionales como ONU, Médicos Sin Fronteras, entre otros. Los trajes para protegerse contra el ébola son llamados PPE -por sus siglas en inglés, Personal Protective Equipment. (Shutterstock)
En la actualidad existen cuatro terapias que gozan de cierta expectativa para tratar el virus del Ebola: un medicamento antiviral (Remdesivir, desarrollado por Gilead Sciences); dos anticuerpos monoclonales, el REGN-EB3 (desarrollado por Regeneron Pharmaceuticals) y mAb114 (desarrollado por el National Institute of Allergy and Infectious Diseases, de Estados Unidos).







