El comercio mendocino fue uno de los sectores más afectados por la pandemia.Según informa El Sol, desde que arrancó la crisis sanitaria los locales cerraron sus puertas durante varios meses y si bien algunos volvieron a trabajar, otros desaparecieron para siempre y varios encontraron en el online una veta interesante para transitar.
El impacto de la pandemia en los comercios fue variado y arrojó resultados muy diferentes entre la primera y la segunda ola.
Crisis cíclicas y renovación
Desde que tuvieron que cerrar sus puertas, los empresarios comenzaron a manifestar que la realidad que afrontaban era dura, no sólo por no poder pagar los sueldos de sus empleados sino porque no ingresaba dinero al local.
Así fue como durante la primera ola se observó que unos 240 locales cerraron sus puertas. «Algunos se trasladaron hacia zonas más económicas, pero menos rentables; otros definitivamente se dedicaron a otro oficio y muchos afianzaron sus ventas de manera online», expresó Adrián Alín, titular de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicio de la ciudad (Cecitys).
El empresario aseguró, además, que la situación siempre ha sido muy cíclica en el centro mendocino, a tal punto que actualmente, en plena segunda ola de coronavirus, «casi el total de esos 240 locales que se habían desocupado ya están operativos. Tienen nuevos dueños y rubros».
Alín manifestó que hoy es posible transitar por las calles del centro y la realidad ya no es la del 2020: «Si uno camina por calles como Espejo, Catamarca o San Juan se encuentra con una renovación de vidrieras importante. La situación ahora es diferente a la del año pasado».
Las galerías, en busca de nuevos horizontes
La provincia cuenta con unas 10 galerías vigentes en el microcentro local. La mayoría alcanzó su momento de gloria en los años ’70 y desde entonces intentan subsistir.
El impacto de la pandemia llegó a sus comercios, pero de acuerdo con lo referido por los propios administradores «han vivido crisis peores que la dispuesta por el coronavirus».
«La galería Tonsa no ha cerrado ningún local por la crisis sanitaria. A pesar de que para muchos la situación no les fue beneficiosa, sobre todo para los que se dedican a la venta o alquiler de trajes de fiestas o trofeos, como es mi caso, la mayoría sigue en pie. Y los locales que están cerrados permanecen así desde antes de la pandemia», dijo José Coniglione, presidente de la Galería Tonsa.
«Estamos esperando que la situación mejore para reactivar esos locales, pero en comparación con otras galerías no sentimos tanto el cimbronazo: los esenciales abrieron como corresponde y, los no esenciales, trabajan a puertas cerradas», agregó.
El empresario también contó que «los pagos de expensas y alquileres se generan en tiempo y forma y eso permite que la galería se mantenga viva. El compromiso de los comerciantes es mucho. Ahora estamos por renovar el lugar y la idea es transformarlo y reconvertirlo en lo que fue en su momento de gloria».
Por su parte, Facundo Gudet, administrador de la galería Caracol, expresó que «si bien el panorama que tuvimos con la pandemia fue duro, hemos tenido épocas complejas fuera de la crisis sanitaria. La galería tiene 111 locales, con rubros muy diversos entre sí, por lo que la realidad de cada uno es diferente a la del resto».
«Han cerrado algunos locales, en promedio menor a otras crisis económicas. Algunos ya fueron reemplazados y otros están en espera», acotó y, tal como su colega, aseguró que están en un proceso de reestructuración de la galería. «Tenemos planes de modificar la fachada y eso se prevé que lo hagamos este año», acotó.
El administrador sostuvo, además, que no han recibido ayuda por parte de las autoridades del municipio.
“Nunca las autoridades han estado presentes en el área de galerías. La pandemia la afrontamos con una reducción enorme de gastos administrativos y laborales», sentenció.
Griselda es una de las tantas comerciantes que se encontraba apostada en la galería Caracol y tuvo que emigrar en busca de mejores oportunidades: «Tengo una tienda de lencería y tuve que mudarme a la calle 9 de julio en busca de mejores oportunidades. Las ventas en la galería bajaron y más del 50% de los comercios se encontraba cerrados, por lo que nadie ingresaba al lugar». Hoy sigue reinventándose para poder subsistir.
Mini centros comerciales, en los barrios
Otra de los cambios que afronta desde hace pocos años el comercio es la apertura de mini centros comerciales en diferentes barrios del Gran Mendoza.
«Muchas franquicias se están trasladando, generando un circuito interesante que si bien aún no se imponen como tendencia, sí están generando buenos resultados», dijo Javier Gantuz, presidente en Cámara de Franquicias de Mendoza.
En Maipú, por ejemplo, son tres los barrios privados que cuentan con este circuito y los resultados están dando frutos. «No lo vemos como moda ni tendencia, pero sí se han instalado en tres zonas características del departamento», expresó Luis Novillo, director General de intendencia.
El funcionario recalcó que en el centro del municipio sí se ha observado un crecimiento de nuevos locales, incluso, de marcas históricas que se encontraban en el centro de la Ciudad y que lanzaron sus franquicias. Un ejemplo de ello es La Tijera y Pizzería Capri.
El fenómeno se replica en Luján de Cuyo y Guaymallén, pero sin gestarse un boom, aún.
Fuente: El Sol







