Fuente: La 100.
La llegada del papa León XIV a la Argentina tiene un significado especial para la familia Cabrini. Su vino fue elegido para la celebración de la misa que el Sumo Pontífice encabezará el próximo 11 de noviembre en la Basílica de Luján. Se trata de una producción que comenzó hace más de ocho décadas y que, generación tras generación, mantuvo una relación estrecha con la Iglesia y las celebraciones religiosas. “Que nuestro vino sea elegido para la celebración es un orgullo porque el fruto de nuestro trabajo va a ser ofrecido como ofrenda en la misa”, expresó Hugo Cabrini, actual dueño y responsable de la bodega Cabrini, en diálogo con La 100.
Una tradición familiar que comenzó en 1939
La historia del vino Cabrini está vinculada a varias generaciones de una familia que encontró en la elaboración de vino de misa una tradición que se mantuvo a lo largo del tiempo.
Según contó Cabrini, la producción comenzó en 1939, inicialmente en pequeñas cantidades, con alrededor de 1.900 litros, y fue creciendo con los años.
El vínculo con la Iglesia, sin embargo, es todavía anterior. Uno de los acontecimientos que marcó especialmente a la familia fue la visita de San Luis Orione a las instalaciones en 1936. “De alguna manera, fuimos gratificados con la visita de un santo a este establecimiento”, recordó.
Ese episodio quedó como un acontecimiento importante dentro de la historia familiar y adquirió un significado todavía más especial frente a la próxima visita de León XIV. El Papa tiene previsto visitar el Pequeño Cottolengo Don Orione, una institución que también forma parte de la historia de la congregación.

Otro de los recuerdos más significativos es una carta enviada desde el Vaticano en diciembre de 1950, durante el pontificado de Pío XII. El documento estaba dirigido al bisabuelo, al abuelo y al padre de Hugo, y contenía un agradecimiento por el regalo que habían enviado.
“Es una carta obviamente escrita en máquina y con la tecnología de aquella época, pero que es muy sentida para nosotros”, explicó. Además, destacó que estaba firmada por Giovanni Battista Montini, quien en ese momento se desempeñaba como sustituto de la Secretaría de Estado y años después se convertiría en el papa Pablo VI.
La relación con el Vaticano tuvo otro capítulo importante durante el Jubileo del año 2000. En aquella oportunidad, una delegación de Don Orione viajó a Roma y llevó una botella del vino Cabrini para Juan Pablo II.
El Pontífice eligió esa producción para celebrar una misa ante aproximadamente dos millones de personas. “Son antecedentes que también marcan un orgullo y una trayectoria”, sostuvo.
Cómo se elabora el vino de misa
A diferencia de los vinos tradicionales, el Cabrini pertenece a una categoría de vinos especiales conocidos como fortificados. Su elaboración tiene características particulares que responden a las necesidades de las celebraciones religiosas y, especialmente, a su conservación.
“Se elabora con uvas tintas, pero tiene una maceración muy liviana. Por eso quedan vinos rosados”, explicó. Entre las variedades utilizadas mencionó principalmente Malbec, además de otras uvas como Tempranillo y Sangiovese.
El proceso comienza con una fermentación habitual. Sin embargo, cuando el mosto ya se convirtió técnicamente en vino y consumió más de la mitad del azúcar natural de la uva, se incorpora alcohol vínico.
De esa manera, se interrumpe la actividad de las levaduras y parte del azúcar permanece sin fermentar. “Entonces queda un vino alcohólico y dulce”, resumió.
Mientras que un vino tradicional suele tener alrededor de 13,5 grados de alcohol, el Cabrini alcanza entre 16,5 y 17 grados. “Lo alcohólico principalmente tiene un motivo especial, que es la conservación natural que tiene el vino”, detalló.
Según explicó, durante las misas los recipientes pueden permanecer abiertos durante períodos prolongados y entrar en contacto con el oxígeno. En un vino convencional, esa exposición puede provocar transformaciones no deseadas.
En cambio, gracias a su composición, el Cabrini puede conservarse sin alteraciones durante mucho más tiempo. “Eso hace que el vino quede inalterable por el alcohol que tiene”, señaló.
La elaboración también requiere controles y autorizaciones específicas. La familia cuenta con permisos del Arzobispado de Mendoza, que no solamente evalúa el producto.
“Se autoriza el vino, pero también se autoriza el establecimiento, se autoriza a las familias. Se tiene en cuenta la seriedad con que se elabora y se manipula el vino para ser celebrado en la misa”, explicó.
El orgullo de formar parte de la visita de León XIV
La elección del vino Cabrini para la misa de Luján representa un nuevo capítulo en una historia familiar que ya tuvo como protagonistas a distintos pontífices. Sin embargo, Hugo Cabrini hizo una distinción entre el reconocimiento que significa haber sido elegidos y el verdadero sentido religioso de la celebración.
“Como católico, practicante y creyente, y muy involucrado también en la parte eucarística, tengo que decir que tanto el pan como el vino originales son algo muy pequeño frente al gran momento de la consagración”, reflexionó.
En ese sentido, explicó que el significado de la misa no depende de quién elabora el vino, sino del momento en el que se realiza la consagración. “Eso no depende de uno, sino de Dios. Es justamente a través del sacerdote que se realiza la consagración”, expresó.
La familia ya había enviado el pedido correspondiente antes de que se anunciara oficialmente la participación del vino en la celebración. “Vamos a participar de esa misa. Obviamente estaremos con toda la multitud, pero con el corazón muy cerca del papa León”, contó emocionado.
Para él, de todos modos, el acontecimiento trasciende la historia de la bodega. “Más que el acontecimiento que estamos hablando, lo importante también es la visita del Papa. Es un mensaje, es una vivencia, tiene un significado en cada uno de los lugares donde va a visitar”, sostuvo.
Al referirse a lo que espera de esta experiencia, compartió un pensamiento que resume su fe y el lugar que ocupa la familia en este suceso: “Lo importante de todo es que uno simplemente es un instrumento y un eslabón. Para nosotros era algo muy pequeño respecto de lo que es la Eucaristía en sí y también la visita del Papa”, expresó.
Con más de 80 años de historia y un vínculo con el Vaticano que atravesó distintos pontificados, el vino Cabrini vuelve a ser protagonista de una celebración religiosa de gran importancia.
Esta vez, su elección para la misa que encabezará León XIV en Luján representa un nuevo capítulo para la familia, que encuentra en la visita papal una oportunidad para renovar su mensaje de fe y unión. “Independientemente de las ideologías que tengamos, algún punto en común debemos tener para el bien de los argentinos”, concluyó.


