Apenas empieza a cambiar el paisaje y se acerca la primavera, hay una postal que vuelve a repetirse en diferentes puntos de Mendoza. En las orillas de canales e hijuelas comienzan a asomar los primeros espárragos y los más atentos ya salen a buscarlos y cosecharlos.
También empiezan, de a poco, a ganar lugar en verdulerías y puestos de venta. La temporada comienza habitualmente durante septiembre y se extiende hasta mediados o fines de noviembre, por lo que hay apenas un par de meses para disfrutarlos bien frescos.

El momento de mayor abundancia se registra entre octubre y noviembre, cuando la cosecha alcanza su esplendor y es mucho más frecuente encontrarlos en el mercado.
UN CLÁSICO QUE VUELVE CADA PRIMAVERA
El espárrago es, en realidad, el brote tierno de la planta esparraguera. Se cosecha antes de que llegue a ramificarse y endurecerse, de allí su particular textura y la importancia de aprovecharlo cuando está fresco.
Además de ser muy versátil en la cocina, tiene un importante aporte nutricional: es fuente de fibra y vitamina C y se caracteriza por sus propiedades diuréticas.
Puede prepararse hervido, salteado, a la plancha, en tartas, tortillas o como acompañamiento de diferentes comidas, aunque para muchos alcanza con una cocción sencilla para disfrutar su sabor.
LOS PRIMEROS, ENTRE 5.000 Y 10.000 PESOS
Como ocurre habitualmente con los productos que recién comienzan a aparecer, los primeros espárragos de la temporada todavía se consiguen a valores elevados.
En el mercado informal, los racimos se están ofreciendo actualmente entre 5.000 y 10.000 pesos, dependiendo del tamaño y la cantidad.
Con el avance de septiembre comenzará a crecer la oferta y, ya entrado octubre, llegará el mejor momento de una temporada corta pero muy esperada.
Porque si hay espárragos asomando entre canales e hijuelas, es también una señal inequívoca de que la primavera ya se está afincando en San Rafael.


