El departamento fue sede de una jornada de capacitación en detección e intervención en situaciones de maltrato infantil, que tuvo lugar en el Centro de Congresos y Exposiciones Alfredo Bufano. La convocatoria, impulsada por la Dirección de Educación de la Municipalidad, encabezada por la contadora Jaquelina Ochoa, reunió a más de 350 profesionales de diversos ámbitos. Este evento, según explicó Ochoa al móvil de Diario San Rafael y FM Vos 94.5, es clave para “prevenir y actuar de manera oportuna ante casos de maltrato infantil”, y su impacto ha generado un profundo interés en la comunidad.

Desde el comienzo de la jornada, quedó clara la urgencia de abordar este tema, tanto por el aumento de casos visibles como por la complejidad que implica su detección, especialmente cuando se trata de maltrato psicológico. “Este tipo de encuentros nos permite capacitar a docentes, médicos y profesionales para que sepan cómo actuar ante posibles señales de maltrato”, explicó Ochoa, quien destacó el papel fundamental de la educación en la protección de los derechos de los niños.
Uno de los puntos centrales de la jornada fue la intervención de María Rosa Ortega, licenciada en Psicología y presidenta de la Asociación Infancias Compartidas. Ortega subrayó la importancia de poner a los niños en el centro de las políticas públicas y destacó el rol que deben jugar tanto las instituciones como la sociedad en su conjunto. “La niñez tiene que estar en la agenda pública, en la agenda política”, afirmó con vehemencia, resaltando que, si bien se ha avanzado en la legislación, “aún existen formas de maltrato que pasan desapercibidas o se minimizan”.

Hizo hincapié en la invisibilización del maltrato psicológico, el cual, a pesar de estar contemplado en la Ley 26.061 y en la Convención Internacional de los Derechos del Niño, sigue siendo poco reconocido. “Cuando un progenitor decide unilateralmente impedir el vínculo de un niño con su madre, padre o familia extendida, está ejerciendo maltrato psicológico”, explicó. Este tipo de situaciones, añadió, se multiplican exponencialmente tras las separaciones y divorcios, donde los niños, en muchos casos, son “rehenes de una contienda entre adultos”. Ortega describió este fenómeno como “la degradación de los vínculos”, lo cual tiene un impacto profundo y duradero en el desarrollo emocional de los menores. “Papá y mamá son parte interna de estos niños. Al romper ese lazo, se les está afectando de una forma irreparable”, advirtió.
Además de Ortega, otra expositora destacada fue Natalia Acosta, grafoanalista, quien brindó herramientas para la identificación de signos gráficos que pueden actuar como “alarmas de maltrato infantil”. Acosta explicó cómo ciertos trazos y formas en los dibujos de los niños pueden ser indicadores de conflictos emocionales no verbalizados.
El evento también contó con la participación de la Asociación Verdad y Justicia, que abordó el tema de las falsas denuncias. Este fenómeno, si bien representa un porcentaje pequeño de los casos, es preocupante porque no solo desvirtúa las verdaderas situaciones de maltrato, sino que además prolonga el sufrimiento de los niños involucrados en disputas judiciales.
El maltrato infantil, en cualquiera de sus formas, es una problemática compleja y multifacética, y los asistentes coincidieron en la necesidad de que se implemente una mayor capacitación y concienciación en todos los niveles. Ochoa remarcó que “la escuela es una caja de resonancia de lo que viven los niños en sus hogares”, por lo que el rol de los docentes es clave en la detección de estas situaciones. “Es fundamental que los educadores cuenten con las herramientas necesarias para identificar las señales de alarma, ya que muchas veces los cambios de conducta, el aislamiento o la caída en el rendimiento escolar son indicios de que algo no está bien”, dijo.

Ortega, por su parte, insistió en que “es mucho más fácil identificar un moretón o una herida física, pero cuando el maltrato es psicológico, cuando lo que se está dañando es el espíritu y la psique del niño, es mucho más difícil de detectar”. En ese sentido, destacó que las jornadas como estas son fundamentales para formar a los profesionales, ya que “sin formación, no se puede actuar a tiempo”.
A lo largo del evento, varios asistentes compartieron sus propias experiencias, lo que refleja la creciente necesidad de hablar sobre el maltrato psicológico y visibilizarlo. Ortega mencionó que en una jornada similar, realizada en el Congreso de la Nación, “una periodista se animó a contar que era tía impedida de ver a su sobrina, y que su hermano había perdido todo contacto con su hija”. Esta clase de testimonios, señaló, son cruciales para romper el silencio en torno al maltrato psicológico, ya que “los niños no pueden hablar por sí mismos, son los adultos quienes tienen que hacerlo por ellos”.
Al cierre de la jornada, Ochoa expresó su deseo de que estas capacitaciones se repitan en el futuro: “La repercusión que ha tenido este encuentro nos demuestra que hay una demanda real de formación en este tema. Esperamos poder continuar ofreciendo estos espacios para que ningún niño vuelva a ser víctima de maltrato, sea físico o psicológico”.
Los organizadores destacaron la importancia de que estos eventos estén abiertos al público y recordaron que aún queda mucho por hacer en materia de prevención y detección temprana. “Estamos en el camino correcto, pero todavía falta mucho por recorrer”, concluyó Ochoa, mientras los asistentes agradecían la oportunidad de haber participado en una jornada tan enriquecedora y necesaria para la protección de la infancia.







