Con temperaturas que desafían la resistencia y una economía que se contrae, Malargüe enfrenta uno de sus escenarios más críticos. Gabriel Ginart, presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Minería, Agricultura, Ganadería y Turismo, describe un panorama alarmante: caída del 70% en las ventas minoristas y una estrepitosa baja en el turismo. En diálogo con FM Vos 94.5, el dirigente advierte que la presión de los organismos recaudadores y la competencia asimétrica están empujando a las PyMEs a un callejón sin salida, donde la reducción de personal ya es una realidad diaria en el departamento sureño.
Una encuesta reciente realizada por la Cámara entre 100 comercios locales arrojó datos que Ginart calificó de alarmantes, evidenciando un quiebre en la dinámica comercial tradicional. «El comercio de Malargüe atraviesa hoy un escenario complejo. Más del 70% de los comercios locales registró una caída en sus ventas. El consumidor ha perdido mucho poder adquisitivo y hoy le da prioridad absoluta a la comida y a los remedios. Los comercios de otros ramos están pasando una situación caótica», aseveró al principio del reportaje.
«Además, el escenario cambió: no es lo mismo que hace tres años. Hoy el comerciante se siente solo y necesita un apoyo tanto de la Cámara como de la parte pública para no cerrar sus puertas», añadió.

Turismo y presión fiscal: el pedido de auxilio a la provincia
El turismo, uno de los motores de la matriz económica malargüina, atraviesa una de sus peores rachas con una contracción que ya supera el 60%, una cifra que pone en jaque la supervivencia de hoteles y prestadores de servicios en el departamento. La crisis en los establecimientos ha llegado a un punto límite, afectando incluso la operatividad básica de los locales.
«Tenemos establecimientos que directamente no tienen para pagar la luz; así de difícil es la situación hoy en Malargüe. Por eso, nos hemos unido 25 cámaras de toda la provincia para pedirle al gobernador Alfredo Cornejo que nos sentemos a trabajar en alternativas conjuntas. No estamos pidiendo que nos regalen nada, simplemente necesitamos posibilidades y flexibilidad para poder atravesar este momento sin quebrar», explicó Gabriel Ginart.
En este complejo escenario, el dirigente hizo especial hincapié en el rol de ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) y el impacto de su accionar en la coyuntura actual. «Los prestadores se sienten muy agobiados y bajo una presión constante. Lo que pedimos es que no se actúe directamente con la clausura de negocios por falta de pagos, sino que se brinden financiamientos y planes de pago acordes a la realidad que vivimos», declaró. «Es fundamental que el Estado nos dé aire y genere herramientas que alivien un poco al sector privado en este contexto de caída estrepitosa de la actividad», enfatizó el titular de la Cámara.
Desempleo y competencia: un círculo vicioso
La falta de actividad ha comenzado a derramar en el mercado laboral, generando un fenómeno de «competencia desesperada» que complica aún más el panorama comercial. «Se está haciendo algo insostenible. El mes pasado la municipalidad echó a 300 personas y cada uno de nosotros, en el sector privado, está dejando gente cesante por falta de trabajo. El gran problema es que muchas de esas personas, al ser indemnizadas, lo primero que hacen es poner un pequeño negocio. Entonces empezamos a tener una competencia tremenda en un mercado donde ya no hay consumidores», opinó el entrevistado.
«Necesitamos un salvavidas ahora, porque si no hay rentabilidad, el destino final es la pérdida permanente de puestos de trabajo», agregó.
Nuevas estrategias frente a gigantes digitales
La Cámara de Comercio reconoce que la crisis actual no es solo coyuntural, sino que obliga al comerciante local a repensar profundamente su modelo de negocio frente a la consolidación de nuevas formas de consumo globalizado. Al analizar el desafío de Mercado Libre, Gabriel Ginart señaló la asimetría que enfrenta el sector en el interior provincial.
«Hoy tenemos un gran competidor que son las plataformas digitales. No es la misma situación la de un comercio en Buenos Aires que aquí en Malargüe, donde las distancias y los costos logísticos pesan el doble. El comerciante local tiene que cambiar, buscar estrategias creativas y ajustar su estructura de tal manera que el negocio siga siendo rentable a pesar de estas desventajas competitivas», aseguró el dirigente.
Ante este panorama, la institución ha volcado sus esfuerzos en vender Malargüe como una marca regional capaz de atraer ingresos genuinos. «Estamos trabajando muchísimo en todo el país con promociones turísticas para tratar de vender el destino. Ya no tenemos grandes recursos excedentes ni somos dependientes de la municipalidad como en otras épocas; el escenario cambió totalmente. Por eso, la pata pública y la privada deben trabajar juntas para atraer visitantes, ya que es la única vía real para reactivar el circuito económico», resaltó Ginart.
Herramientas de financiamiento en el horizonte cercano
Pese a la crudeza del diagnóstico, el entrevistado destacó que han comenzado a recibir las primeras señales de respuesta desde los organismos gubernamentales y bancarios. «Afortunadamente, ya hemos tenido algunas respuestas del Ministerio de Producción. Nos han visitado junto con el Banco Nación para bajar herramientas de financiamiento y planes que nos permitan paliar esta situación», contó con optimismo.
«Estamos trabajando intensamente desde la Cámara para que esas herramientas lleguen al socio. La comunicación con el gobierno provincial se ha abierto y esperamos que estas líneas de crédito sean el alivio que las PyMEs de Malargüe están necesitando con urgencia», concluyó.







