Como es tradicional cada 9 de Julio, los representantes de la Iglesia Católica brindaron, en San Rafael y a nivel nacional, su visión respecto de la actualidad en los clásicos tedéums.
En la Catedral local, el obispo Carlos María Domínguez dijo, entre otras cosas y frente al intendente Omar Félix y la vicegobernadora Hebe Casado, que «la libertad no es pretexto para que no haga lo que quiera. El libertinaje hace daño a la sociedad”.
“En un país donde más de la mitad de las personas viven en la pobreza y hay cada vez más desigualdad, muchos entran en la disyuntiva de comer o comprar medicamentos y tantos otros sufren la precariedad en sus puestos de trabajo. Así, Independencia se vuelve una palabra vacía de contenido. Las personas no se pueden numerar, obsesionarse con que los números cierren nos puede hacer olvidar que detrás de los porcentajes hay hermanos que están sufriendo”.
En tanto, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, señaló frente al presidente Milei que «hoy no hay tiempo para la indiferencia, no nos podemos lavar la manos. O somos hermanos o se viene todo abajo», al tiempo que exigió que «vivamos la libertad de la mano del prójimo, independizados de todo prejuicio del otro por pensar distinto, del odio que nos enferma y carcome desde las entrañas, de la corrupción, del ventajismo de los privilegios de algunos a costa de la indigencia de muchos. A muchos les falta el termómetro social de saber lo que viven los argentinos de a pie”, cerró García Cuerva.
Como quedó claro, la visión de la Iglesia respecto al panorama social nacional es crítica. ¿Sus palabras serán escuchadas o los llevarán también a estar catalogados dentro de los que «no la ven»?




