El mercado laboral global atraviesa una transformación profunda impulsada por la desaceleración económica, la inflación, los cambios demográficos y el crecimiento explosivo de las plataformas digitales.
En países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Australia y gran parte de la Unión Europea, millones de trabajadores están recurriendo a aplicaciones como Uber, DoorDash, Lyft o Deliveroo para complementar ingresos, enfrentar la pérdida de empleo o acceder rápidamente al mercado laboral.

La situación del mercado laboral en Estados Unidos
En EEUU, el fenómeno se aceleró tras la desaceleración del empleo tradicional y la ola de despidos en sectores tecnológicos y corporativos. Miles de profesionales comenzaron a utilizar plataformas de transporte y reparto como una vía inmediata para sostener ingresos mientras buscan nuevas oportunidades laborales.
La generación Z también se convirtió en protagonista del cambio. Muchos jóvenes recurren a las aplicaciones durante períodos de vacaciones, tras graduarse o mientras enfrentan un mercado laboral cada vez más competitivo. Actualmente, cerca del 43% de los jóvenes estadounidenses de esa generación ya realizaron trabajos vinculados a plataformas digitales.
El crecimiento del sector también modificó la dinámica laboral. Hoy es habitual que un trabajador opere simultáneamente en varias aplicaciones para maximizar ganancias. Conductores alternan entre Uber y Lyft, mientras repartidores combinan pedidos de DoorDash, Instacart o servicios de supermercado y farmacia.

Además, las empresas detectaron un aumento sostenido de las horas semanales que los trabajadores permanecen conectados a las aplicaciones. La expansión del delivery más allá de la comida rápida -incluyendo supermercados, medicamentos y comercio minorista- convirtió a estas plataformas en un ecosistema económico integral.
Detrás de esta transformación aparecen tres factores estructurales en Estados Unidos: la jubilación masiva de los baby boomers, la caída de la inmigración bajo las políticas migratorias recientes y la salida silenciosa de trabajadores extranjeros del mercado formal por temor a controles migratorios más estrictos.
Europa, otro ejemplo de los cambios en el mercado laboral
En Europa, la situación presenta características distintas pero igualmente profundas. La Unión Europea mantiene niveles de empleo relativamente estables, aunque enfrenta un fuerte envejecimiento demográfico y una creciente escasez de trabajadores calificados.
Siete de cada 10 empleadores europeos aseguran tener dificultades para cubrir vacantes, especialmente en áreas tecnológicas, ingeniería, salud, logística y transporte. La expansión de la inteligencia artificial y la digitalización disparó la demanda de especialistas en tecnologías de la información, mientras el continente todavía arrastra un fuerte déficit de talento.
El envejecimiento de la población laboral también genera presión adicional. Más de 40 millones de trabajadores europeos tienen 55 años o más, obligando a las empresas a adaptar estructuras y políticas internas.

En paralelo, el trabajo en plataformas digitales crece de manera acelerada. Las proyecciones indican que más de 43 millones de personas podrían operar bajo este modelo en Europa. La inflación y la pérdida de poder adquisitivo son los principales motores del fenómeno.
Muchos trabajadores europeos utilizan las aplicaciones como complemento salarial indispensable para cubrir alquileres, servicios y gastos cotidianos. Además, las plataformas funcionan como puerta de entrada laboral para migrantes y refugiados que enfrentan barreras idiomáticas o dificultades para validar títulos profesionales.
En ciudades como París o Madrid, gran parte de los repartidores proviene de comunidades migrantes. En Francia, estudios recientes indican que el 98% de los repartidores nació fuera del país y que una parte importante carece de permisos laborales formales.
Australianos buscan cubrir sus gastos con ingresos adicionales
Australia atraviesa una tendencia similar. El aumento del costo de vida, la inflación y las altas tasas hipotecarias impulsaron a miles de personas a buscar ingresos adicionales mediante aplicaciones como Uber Eats o Airtasker.
Actualmente, más de una cuarta parte de los trabajadores australianos mantiene un segundo ingreso.
El Reino Unido no escapa a esta lógica de los cambios en el mercado laboral
En Reino Unido, el fenómeno ya tiene escala masiva. Cerca de 7,25 millones de personas trabajan semanalmente mediante plataformas digitales y alrededor del 60% de los trabajadores de este ecosistema tiene entre 16 y 34 años.

El crecimiento global del trabajo en aplicaciones refleja un cambio profundo en el mercado laboral contemporáneo. La flexibilidad, la necesidad económica y la transformación tecnológica están desplazando progresivamente los modelos tradicionales de empleo y redefiniendo la relación entre trabajadores, empresas y plataformas digitales.
La situación del mercado laboral en Argentina
La “uberización” del trabajo se consolida como una de las principales transformaciones del mercado laboral en nuestro país. El fenómeno, asociado al crecimiento de plataformas digitales como Uber, Cabify, DiDi o aplicaciones de delivery, refleja el avance de formas de empleo más flexibles, pero también más precarias y menos reguladas.
El economista Martín Redrado, expresidente del Banco Central y actual director de la Fundación Capital, definió recientemente este proceso como una “uberización” del mercado laboral argentino. Según explicó en diálogo con La Nación, cada vez más personas recurren a trabajar con plataformas digitales luego de perder un empleo formal o informal, o incluso para complementar ingresos ante el deterioro salarial.

La dinámica ya es visible en los principales centros urbanos. Muchos trabajadores utilizan su propio automóvil -o alquilan uno- para convertirse en choferes de aplicaciones. Otros optan por motos o bicicletas para realizar entregas mediante plataformas de reparto. También crece el número de personas que, aun teniendo empleo, dedican noches y fines de semana a actividades extra para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
Para Redrado, el problema central ya no pasa únicamente por el desempleo, sino por la informalización del trabajo. Según sus estimaciones, desde fines de 2023 se perdieron alrededor de 201.000 empleos registrados, mientras que se incorporaron unos 180.000 nuevos monotributistas. A eso se suman más de 200.000 puestos informales adicionales.
El fenómeno está directamente vinculado a la caída del salario real. En el último período, los ingresos perdieron cerca de 12% frente a la inflación, afectando el consumo y empujando a miles de personas a buscar fuentes alternativas de dinero.
La expansión del trabajo en plataformas tuvo un punto de aceleración durante la pandemia de COVID-19 y luego continuó creciendo de forma sostenida. Un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) reveló que entre 2022 y 2023 unas 236.000 personas trabajaron al menos una vez en plataformas de movilidad o reparto en Argentina. En promedio, hubo 82.000 prestadores activos mensuales.

El informe muestra además que este tipo de ocupaciones ya representa una parte significativa del empleo urbano privado. Las plataformas equivalen al 2,27% del total de ocupados del sector privado urbano relevado por el Indec.
Otro dato relevante surge de una encuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizada junto a Uber en ocho países de América Latina. En Argentina, casi la mitad de los conductores tiene estudios terciarios o universitarios y el 42% aseguró que abandonaría la plataforma si consiguiera un trabajo estable con ingresos similares.
El estudio también desarma algunos mitos: solo el 10% de los choferes argentinos nació en otro país. La mayoría son trabajadores locales afectados por la pérdida de ingresos o la falta de oportunidades laborales estables.
Fuente: Canal 26







