Maca y Paz son dos niñas de 11 años que juegan en las infantiles de futsal de Banco Mendoza y se preparaban para empezar el torneo C-13, pero apenas unos días antes –por disposición de la asociación local– no pudieron jugar con su equipo.
Paula, mamá de una de las chicas, contó que “empezó el torneo donde juega mi hija con un equipo mixto (…) Paz soñaba con empezar este torneo, hasta que hace tres días le dijeron que no podía participar por ser mujer”, cuenta.
La determinación habría sido dispuesta por la asociación local, señalando que las niñas corren riesgo de daños físicos al jugar con varones.
“Ella juega a la pelota desde que tiene 3 años y tiene pasión por el deporte y por su equipo como pocos niños de esa edad. Se levanta una hora antes para ir a entrenar en tiempo y forma, no falta a un solo entrenamiento y entrena como si jugara una final cada partido”, cuenta su mamá, y agrega que “ojalá las cuatro personas que decidieron que así sea sin siquiera conocer a mi hija, recapaciten”, ya que “frustran el sueño de una nena de 11 años”.
Hay que destacar que las madres de ambas niñas estaban de acuerdo con que jueguen de manera mixta.
Desde el club Banco Mendoza, donde juegan las chicas, también empezaron una campaña para que “dejen jugar a Paz y Maca”.
“La verdad que como institución deportiva la noticia de que Maca y Paz no pueden jugar en su categoría fue algo que nos sorprendió y que no compartimos desde ningún punto de vista”, expresaron, y le pidieron a las autoridades de la asociación “que tomen cartas en el asunto, cambien la postura y les permitan a las chicas disfrutar de un deporte tan hermoso como este. Basta de discriminación en el deporte, somos todos iguales”, cerraron.







