El riesgo país argentino cerró el jueves en 636 puntos básicos, su nivel más alto desde diciembre de 2025, en un contexto marcado por el aumento de las tasas internacionales y mayores dudas sobre el financiamiento de los compromisos de deuda de 2027.
El programa financiero presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, contemplaba distintas fuentes para cubrir los vencimientos del próximo año, entre ellas compras de dólares del Banco Central, emisiones de deuda en el mercado local, privatizaciones y refinanciaciones con organismos internacionales. El esquema oficial no incluía una emisión en los mercados internacionales como fuente prevista de financiamiento.
Sin embargo, las condiciones financieras cambiaron. El aumento de los rendimientos de los bonos argentinos encareció las colocaciones y llevó a la Secretaría de Finanzas a interrumpir las emisiones del Bonar 2029, un instrumento con el que se buscaba obtener USD 2.000 millones en el mercado local.
Un faltante que supera los USD 23.000 millones
Según el análisis de Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, las nuevas condiciones ampliaron la brecha financiera en moneda extranjera hasta unos USD 23.300 millones. El cálculo contempla, entre otros factores, que el año comenzaría sin los USD 3.700 millones de caja que habían sido previstos originalmente y que resulta más difícil obtener financiamiento mediante bonos locales en dólares.
El programa presentado en junio contemplaba compras de reservas por USD 9.300 millones para cubrir las necesidades de 2027. De ese monto, USD 4.900 millones corresponderían al Tesoro y USD 4.400 millones al Banco Central para afrontar pagos vinculados con los BOPREAL.
La presión financiera aumentará desde enero, cuando deberán afrontarse unos USD 4.500 millones correspondientes a intereses de bonos Globales y Bonares. En total, los vencimientos de deuda previstos para 2027 alcanzan cifras cercanas a los USD 25.000 millones según el programa oficial.
La dificultad para colocar deuda también impacta sobre la posibilidad de regresar al mercado internacional. Un análisis reciente de La Nación señaló que el rendimiento del Bonar 2029 y de otros títulos argentinos elevó el costo que debería afrontar el Tesoro para conseguir nuevos fondos.
Por ahora, el Gobierno sostiene que cuenta con distintas herramientas para afrontar sus compromisos. Caputo afirmó recientemente que entre ellas se encuentran los swaps, el mercado de futuros y otros mecanismos financieros.
El escenario financiero para 2027 queda así condicionado por la evolución de las tasas, el acceso al mercado local, la acumulación de reservas y las posibilidades de refinanciar los compromisos con organismos internacionales.


