Una señal de alarma contundente emerge del último informe mensual de economías regionales elaborado por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO). El relevamiento de febrero de 2025 revela un panorama sombrío, con solo dos sectores productivos mostrando un semáforo en verde, mientras que una mayoría significativa, nueve actividades, se encuentran en amarillo y ocho directamente en una situación crítica señalada por el color rojo.
Este indicador, que monitorea la salud de 19 actividades económicas a lo largo del país, se ha convertido en un contundente espejo de una realidad que comienza a agobiar seriamente a los productores. Las actividades en rojo incluyen algodón, arroz, mandioca, cítricos dulces, hortalizas, peras y manzanas, vino y mosto, y yerba mate. El común denominador entre estas producciones es el deterioro del componente negocio, fuertemente afectado por una caída o atraso en los precios respecto a la inflación y un aumento sostenido de los costos. Las únicas actividades en verde en el mes de febrero son el maní y los ovinos.
Para comprender en profundidad esta situación y los factores que la desencadenan, dialogamos con David Miazzo, economista especializado en el sector agrícola, ganadero y agroindustrial, con una vasta experiencia en el análisis de políticas públicas. «Este semáforo de CONINAGRO evalúa tres componentes esenciales: negocio (ingresos y costos), productivo (stock, área y producción) y comercialización (consumo interno y comercio internacional), explicó al inicio de la entrevista.
Luego, se refirió a la situación en particular que atraviesa a las ocho economías regionales que se encuentran en rojo. «En general, estas economías han enfrentado un problema central en el componente negocio, con precios que se han mantenido por debajo de la inflación y de sus costos de producción. Esto ha dañado significativamente el margen y la rentabilidad, especialmente para el productor agropecuario», afirmó el economista ante los micrófonos de FM Vos 94.5.
Según el especialista, dos factores principales explican esta tendencia generalizada en las economías en rojo: una retracción del consumo interno durante gran parte del último año y un tipo de cambio que, en la segunda mitad del período analizado, complicó la competitividad de las exportaciones. «Muchas economías regionales dependen fuertemente del mercado interno, que explica entre el 70% y el 80% de su consumo total. Un consumo débil inevitablemente impacta en los precios. A esto se sumó, en la segunda mitad del año, un tipo de cambio más bien apreciado que dificultó la colocación de algunos productos en el mercado externo», observó.
En algunos casos, esta combinación de factores se agrava con un aumento en la producción, que en un contexto de demanda débil termina deprimiendo aún más los precios. «El caso de la yerba es un ejemplo claro. Una buena producción, sumada a la liberación del mercado, detonó los precios», indicó el economista, trazando un paralelismo con la situación del sector vitivinícola y asegurando que el escenario puede llegar a ser muy parecido.
Consultado sobre la desregulación de mercados como el de la yerba mate, Miazzo ofreció una perspectiva personal. «Entiendo que es lógico ir hacia una situación más desregulada para que el mercado funcione. Sin embargo, es crucial tener en cuenta las particularidades de muchos pequeños productores que dependen de estas regulaciones», manifestó.
Más adelante, el entrevistado reconoció que la prioridad del gobierno actual es avanzar rápidamente con medidas que impacten en la inflación, lo que puede generar daños colaterales en diversas actividades productivas. «También podríamos mencionar la importación de alimentos en este contexto como un factor que puede llegar a incidir», añadió.
En cuanto a las nueve economías regionales con semáforo en amarillo, Miazzo mencionó a las carnes (aves, bovinos, porcinos), el sector forestal, la leche, la miel, la papa, el tabaco y los granos. «En general, estas economías comparten los problemas de precios bajos, aunque en menor medida que las del semáforo rojo. En algunos casos, se suman problemas productivos o la presión de las importaciones, como en el sector porcino», precisó.
Por último, señaló que, si bien algunos sectores dentro del segmento amarillo han experimentado una mejora en los precios recientemente, el semáforo evalúa un conjunto de variables. «Las variables se analizan en forma conjunta. Por ejemplo, en el sector bovino cayó el stock y la producción, también el consumo durante los últimos 12 meses. Por eso, a pesar de una buena evolución de precios, termina dentro de ese segmento», concluyó David Miazzo, ofreciendo una visión clara y detallada del complejo panorama que atraviesan las economías regionales argentinas.







