Hoy se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, establecido por la ONU en 1973 para concientizar a la población mundial sobre la importancia de su cuidado y para llamar a los gobiernos a tomar acciones más firmes que ayuden a combatir la crisis climática.
A 50 años después de la instauración de esa referencia, este sigue siendo uno de los días simbólicos y reivindicativos con más sentido y entidad. Son necesarias cada una de las iniciativas que ayuden a mantener viva la concienciación ciudadana ante las evidencias cada vez más alarmantes sobre las consecuencias de la actividad humana en forma de cambio climático y drástica disminución de la biodiversidad.
En el segundo tercio del siglo XX y, especialmente, en las primeras décadas del XXI, la percepción del deterioro irreversible del planeta ha contado con una gran mayoría de voces experimentadas en el ámbito científico que han lanzado repetidos gritos de alarma, apenas ensordecidos por los negacionistas que, aun así, han logrado retrasar en los últimos años iniciativas de ámbito mundial.
En el apartado de la sensibilización colectiva -y muy claramente entre las generaciones de jóvenes- la conciencia ambiental y la responsabilidad de cada ciudadano se ha acrecentado. Sin embargo, es necesario constatar que estamos hablando de grandes magnitudes y que la voluntad individual es una parte importante, imprescindible, pero no decisiva de la solución.
La Tierra se enfrenta a una triple emergencia planetaria: el clima se calienta a un ritmo demasiado rápido para que las personas y la naturaleza se adapten; la pérdida de hábitat y otras presiones sobre la naturaleza han conllevado a que aproximadamente 1 millón de especies estén en peligro de extinción; y la contaminación continúa envenenando nuestro aire, tierra y agua.
Este año, el foco se encuentra puesto en uno de los temas más graves a los que nos enfrentamos: la contaminación por plásticos. Salir de este atolladero implica transformar nuestras economías y sociedades para hacerlas más inclusivas, más justas y más respetuosas con la naturaleza.




