Una denuncia por presunta violencia de género e institucional sacudió al Concejo Deliberante de Guaymallén tras los hechos ocurridos durante un cuarto intermedio de la sesión ordinaria N°3, el jueves 9 de abril. La presentación fue realizada por el abogado y secretario legislativo Alejandro Moreno, quien solicitó la intervención de la Justicia para investigar posibles delitos de acción pública. Uno de los involucrados es Miqueas Burgoa, el edil que se hizo conocido por dar positivo en un test de alcoholemia y, pese a esto, decidió mantenerse en su banca.
El supuesto hecho ocurrió en un cuarto intermedio, tras discusiones por el uso de la palabra y la votación de diferentes mociones. Tras esto, se decidió ir a un cuarto intermedio para ordenar la sesión.
Según consta en el documento, Moreno afirmó haber presenciado directamente un episodio de agresión protagonizado por el concejal Miqueas Burgoa (Movimiento Provincial Alfonsinista). De acuerdo a su relato, el edil “le propinó un golpe o cachetada en la zona del pecho” al presidente del cuerpo, Jonathan Mazuela (UCR), y posteriormente avanzó contra la concejal Juana Allende Zapata (UCR), a quien “empujó o pechó hacia atrás” en el recinto.

La denuncia también involucra al concejal Ezequiel Genovese (UCR), quien se sumó a la situación con gritos y reclamos en tono amenazante dirigidos a Allende, presidenta del bloque Cambia Mendoza.
La situación se produjo como parte de la interna radical entre quienes responden al intendente Marcos Calvente y el sector que tiene como referente a Marcelino Iglesias. Allende y Mazuela responden al intendente, mientras que los acusados al senador provincial.
El episodio habría ocurrido frente a otros ediles, entre ellos Matías Fernández (PD) y José Pozzoli (PJ), además de otras personas presentes cuya identificación podría surgir de registros audiovisuales.
En su presentación, Moreno sostiene que los hechos podrían encuadrar en figuras como lesiones leves, amenazas, coacción y atentado contra la autoridad, además de posibles casos de violencia de género y violencia institucional.
En ese sentido, pidió que se analice la conducta bajo los parámetros de la Ley 26.485 de protección integral contra la violencia hacia las mujeres, particularmente en lo referido a violencia física, simbólica y política.
Como parte de las medidas de prueba, el denunciante solicitó que se recaben testimonios de los presentes, así como grabaciones de cámaras de seguridad, registros periodísticos y material audiovisual difundido en plataformas digitales, incluido el registro de la sesión disponible en YouTube. La Justicia provincial deberá determinar ahora la veracidad de los hechos y eventuales responsabilidades penales.
Para Burgoa, es un hecho político
El concejal Miqueas Burgoa aseguró a El Sol que estos hechos nunca ocurrieron como tal y que se trata de una cuestión política en medio de la interna entre facciones del radicalismo en Guaymallén.
“La discusión fue normal. Acalorada como en cualquier recinto legisltivo, pero nada de otro mundo. Esto responde netamente a una cuestión de internas políticas entre los sectores que responden a Marcos Calvente con los que estamos en la vereda opuesta”, afirmó Burgoa.
Para el concejal, una prueba clave de que estos presuntos casos de violencia nunca existieron, se encuentra en la misma sesión, ya que luego del cuarto intermedio donde habría ocurrido el incidente, la actividad continuó de manera normal y ningún concejal mencionó el hecho.
“Si lo que dice esta acusación fuera real, alguien lo hubiera mencionado cuando continuó la sesión. Es lo que cualquier persona hubiera hecho, pero no ocurrió. Es una prueba que muestra que se trata de una acusación sin ningún fundamento”, sintetizó el edil que se hizo conocido por dar positivo en un test de alcoholemia en Alvear y que, a pesar de la controversia, optó por no renunciar a su banca.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/el-concejo-deliberante-de-guaymallen-en-otro-escandalo-denuncian-a-dos-ediles-por-golpes-empujones-y-gritos/







