Dante Pessano se prepara para competir en Córdoba y Mendoza junto a su entrenador, Gabriel Troitiño. Ambos explicaron las etapas del entrenamiento, la alimentación y los riesgos asociados al uso de ayudas ergogénicas. El culturismo competitivo exige mucho más que desarrollar la musculatura. La preparación incluye períodos de entrenamiento específicos, una alimentación planificada y una puesta a punto que puede resultar determinante al momento de subir al escenario. En ese camino se encuentran el deportista Dante Pessano y su entrenador, Gabriel Troitiño, quienes se preparan para dos competencias previstas para noviembre y visitaron los estudios de FM Vos (94.5) para explicar distintos aspectos de la disciplina, desde la construcción muscular hasta la importancia de los controles médicos.
Pessano, que cumplió 37 años, viajará a Córdoba capital para competir el 15 de noviembre y luego participará de otro torneo en Mendoza capital, el 29 de noviembre. Actualmente, ambos se encuentran en las últimas etapas de preparación, con especial atención a la definición muscular y a los ajustes finales previos a las presentaciones. El deportista contó que comenzó a ir al gimnasio “a los 19 años, pero nunca pensando como un deporte” sino “para un cambio de vida”, recordó.
Su primera experiencia competitiva fue en 2019, antes de la pandemia. En aquel momento, según explicó, buscaba conocer cómo se sentía en una competencia y descubrir si realmente le gustaba esa experiencia. Ahora, junto a Troitiño, encara el desafío con una preparación más profesional. El vínculo entre ambos también tiene varios años de trayectoria. Se conocieron mientras entrenaban y, a partir de esa relación, fueron compartiendo el interés por la disciplina. Troitiño, además de ser culturista, es profesor de Educación Física y se especializó en entrenamiento, una formación que acompaña su trabajo como entrenador.
Troitiño explicó que la preparación de un culturista suele dividirse en distintas etapas, aunque cada deportista necesita un plan individualizado de acuerdo con sus características y el calendario de competencias.
La primera es la etapa de volumen, en la que se busca desarrollar el tamaño muscular y trabajar las debilidades físicas para mejorar la simetría. Posteriormente llega la definición, que apunta a reducir el porcentaje de grasa corporal para resaltar la musculatura. Finalmente, se realiza la puesta a punto, correspondiente a la semana previa a la competencia. “Es la etapa donde se busca construir el cuerpo en cuanto a tamaño muscular e ir también trabajando las debilidades del cuerpo, porque todos los cuerpos tienen sus debilidades, buscando la mejor simetría posible”, explicó el entrenador.
La fase final requiere especial atención, ya que pequeños errores pueden afectar el resultado que el atleta presenta ante los jueces. En ese período se busca alcanzar la apariencia muscular prevista para la competencia, con ajustes específicos de acuerdo con cada caso. Troitiño remarcó que se trata de un proceso complejo, en el que intervienen distintos factores y que requiere experiencia y conocimiento. La preparación no consiste simplemente en entrenar más, sino en organizar las diferentes etapas para llegar en las mejores condiciones posibles al día del torneo.
Pessano, por su parte, señaló que actualmente está terminando la definición para ingresar luego en la puesta a punto. La proximidad de las competencias también condiciona su rutina cotidiana, incluida la alimentación y la posibilidad de hacer excepciones a la dieta.
Consultado sobre si es posible celebrar un cumpleaños durante la preparación, el deportista respondió que sí, aunque con cuidados: “Por ahí, con el tema de la dieta, no pasarse mucho”.
Las ayudas ergogénicas y el cuidado de la salud
Otro de los temas abordados fue el uso de ayudas ergogénicas, un concepto que incluye distintas sustancias o recursos empleados para intentar mejorar el rendimiento deportivo. Troitiño sostuvo que el uso de sustancias químicas también está presente en otras disciplinas de alto rendimiento y que el tema debe abordarse con responsabilidad. “He hecho cursos con nutricionistas a nivel mundial, que tenían atletas olímpicos de deporte, que uno hasta no lo imagina como el judo, que usaban ayudas ergogénicas”, señaló.
Sin embargo, el entrenador aclaró que recurrir a estas sustancias no garantiza resultados ni vuelve más sencillo el proceso de preparación. Por el contrario, sostuvo que alcanzar determinados niveles competitivos puede implicar mayores exigencias y que el uso sin conocimiento puede generar consecuencias importantes. “Para llegar a ciertos niveles, sí se requieren. No significa hacer un camino más fácil”, afirmó.
En ese contexto, Troitiño hizo hincapié en la necesidad de contar con acompañamiento médico y controles antes, durante y después de cualquier ciclo de utilización de sustancias. También advirtió sobre los riesgos de recurrir a productos por cuenta propia, a partir de información encontrada en internet o recomendaciones sin respaldo profesional. “No son cosas para jugar, obviamente, hay que hacerlo siempre de forma profesional y siempre ante todo está la salud, hay que cuidarla”, sostuvo.
El objetivo, explicó, debe ser sostener la práctica deportiva en el tiempo sin comprometer el bienestar físico. En ese sentido, advirtió que algunas consecuencias del uso de ayudas ergogénicas pueden ser irreversibles.
La conversación también puso en discusión la imagen corporal que circula en internet y las expectativas que pueden generarse alrededor de los físicos de competición. Troitiño señaló que no es realista pensar que se puede conservar indefinidamente una gran masa muscular con un porcentaje de grasa extremadamente bajo, sin considerar las exigencias que eso supone para el organismo.
Si un competidor deja de practicar culturismo, explicó, es posible que pierda parte de la masa muscular y aumente su porcentaje de grasa, ya que se trata de cambios biológicos normales. Sin embargo, eso no significa que necesariamente vuelva a su condición física inicial.
“Se puede tener un buen físico, no se vuelve al punto inicio”, afirmó. También destacó que existen excompetidores que mantienen un buen estado físico porque continúan entrenando y cuidando su alimentación, incluso después de abandonar las competencias.

La alimentación como base del desarrollo muscular
Otro de los aspectos centrales de la entrevista fue la alimentación, que Troitiño consideró indispensable para acompañar el entrenamiento y favorecer la recuperación del organismo. El entrenador explicó que el desarrollo muscular depende de una combinación de factores: el entrenamiento, el descanso, la alimentación y, cuando corresponde, la suplementación. Sin una dieta adecuada, sostuvo, los esfuerzos realizados durante las sesiones de gimnasio no alcanzan los resultados esperados.
“La suplementación natural o química no produce masa muscular por producir, sino por el entrenamiento, que es la primera llave que produce, en este caso, lo que hacemos nosotros, ruptura fibrilar, o sea, ruptura de fibras musculares. Y después la reparación, obviamente la potencia, la suplementación, la reparación, pero el resultado final lo produce la alimentación”, detalló. En cuanto a las proteínas, señaló que cumplen una función fundamental para el mantenimiento y el desarrollo de los músculos. Entre las fuentes alimentarias mencionó las carnes y los huevos, además de los suplementos proteicos derivados del suero de leche, que también se utilizan en el ámbito deportivo. De todos modos, la alimentación no tiene por qué convertirse en una restricción absoluta durante todo el año. Pessano explicó que la posibilidad de incluir determinadas comidas depende de la etapa de preparación y de las características físicas de cada deportista.
Durante el período de volumen, por ejemplo, es posible compartir comidas con la familia sin que eso implique necesariamente abandonar el plan de entrenamiento. La situación cambia cuando se acerca una competencia y resulta necesario ajustar con mayor precisión la dieta.


