En 2017, el diario Clarín –que ni imaginaba los resultados electorales de seis años después- publicaba una nota titulada “Ecuador, un país dolarizado, muy caro y con 70% de pobres”, donde analizaba cómo la economía de aquel país había sido dolarizada en enero de 2000. “Se controló la inflación, pero se acrecentó la pobreza. Hoy, sólo un pequeño sector vive bien y despliega su afán de consumo”, reza la baja de dicha nota que aún se encuentra en internet. En su interior, la nota revela –entre otras cosas- que “los precios son en dólares, francamente escalofriantes. La sensación de estar en un país del tercer mundo con precios del primero. Desde cigarrillos a un dólar y medio, gaseosas a dos, pollos de un kilo y medio a cuatro dólares, hasta jeans de marca a 40 dólares y camisas a 25 billetes verdes conviven en este país, uno de los más caros de América Latina”. “Luis atiende un pequeño quiosco de diarios y golosinas en una concurrida avenida de Quito. Por allí circula gran parte del 50 por ciento de la población que gana el salario mínimo: 140 dólares, y que ni haciendo malabarismos puede llegar a juntar al cabo de 30 días los 800 dólares que cuesta la canasta básica. ‘Ya casi nadie compra, y sólo consumimos lo mínimo e indispensable para vivir. Así y todo, no nos alcanza, mi señor’, dice Luis con resignación”, grafica la nota de El Gran Diario Argentino. “Con todo, hubo sectores medios altos y altos que se beneficiaron con la dolarización y que hoy son parte de aquellos que han comprado alguno de los 60.000 autos, la mayoría 4×4, que se vendieron en el último año. Los sectores medios y medios bajo, básicamente urbanos, vieron como el salario mínimo quedaba reducido a un billete de George Washington (100 dólares) y a un «Grant» (50 dólares)”, profundiza el escrito de Clarín. Las recientes escenas vistas en Ecuador, de violencia inusitada, no hacen más que preocupar al resto de la región, que ve cómo un país se sume en una crisis de consecuencias sociales imprevisibles. Sin embargo, lo más escalofriante -para nosotros- es la similitud de datos y escenarios de aquel país y el nuestro.




