La distancia entre las promesas de saneamiento macroeconómico y el impacto real en el entramado social suele medirse en la intimidad con la que las familias intentan reordenar sus presupuestos. El endeudamiento privado, lejos de constituir un fenómeno marginal o exclusivo de las grandes metrópolis, se ha consolidado como un mecanismo de supervivencia frente a la erosión sistemática del poder adquisitivo. Cuando el crédito deja de financiar la inversión o el crecimiento para pasar a cubrir gastos fijos y consumo elemental, la fragilidad de un programa económico queda expuesta en la cotidianidad de los hogares.
Los indicadores provistos por el sitio Mapa de la Deuda exponen una dimensión alarmante para el contexto regional. Mendoza registra una tasa de mora del 18,55%, lo que significa que un 26,36% de su población se encuentra en situación de incumplimiento financiero, superando en este registro a grandes aglomerados urbanos como Córdoba o la provincia de Buenos Aires. En este mapa de vulnerabilidad, San Rafael ocupa un lugar central: con una tasa de mora del 18% y casi un 26% de los vecinos afectados, el departamento se ubica entre las jurisdicciones con mayor nivel de morosidad del país. Traducido a la escala humana y social de la comunidad, son aproximadamente 45.000 sanrafaelinos los que no han podido cumplir con sus obligaciones, consolidando un pasivo acumulado que supera los 135.000 millones de pesos.
Esta realidad exige un análisis reflexivo sobre las expectativas políticas y sus consecuencias materiales. En el balotaje de noviembre de 2023, San Rafael otorgó un respaldo contundente al modelo libertario, alcanzando casi el 70% de los votos. A meses de consolidado aquel rumbo, la quita de subsidios, el encarecimiento de los servicios públicos y la contracción de la actividad han golpeado de lleno a un electorado que apostó por una salida de libre mercado. La severidad de las cifras muestra que el ajuste no ha recaído sobre sectores abstractos, sino sobre la capacidad de pago de la clase trabajadora y las familias del departamento.
El sobreendeudamiento no solo condiciona la vida individual de miles de vecinos, sino que deprime el comercio local, fractura la cadena de pagos e incrementa la tensión social. Enfrentar la evidencia de que San Rafael es hoy uno de los departamentos más endeudados de la Argentina resulta indispensable para comprender el verdadero costo humano de las políticas de la motosierra.



