En la medida que la inflación va licuando el poder adquisitivo de la gente, se agudiza la falta de dinero para llegar a fin de mes por el deterioro de los salarios que, se estima, han perdido en los últimos cinco años alrededor del 29% de su capacidad. Agustín Monteverde, integrante de la Fundación Libertad y Progreso, dialogó sobre este tema con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
“Hay tres grandes segmentos de asalariados: el sector público, que ha sido curiosamente el más beneficiado; le sigue el de trabajadores en el sector privado registrados, y los que están en el trabajo informal, que son los más relegados. En este caso, la situación es verdaderamente angustiante porque en cinco años han perdido mas del 35% de ingreso real, es decir, que hoy ganan menos de dos tercios que hace cuatro años.
Con los jubilados, básicamente lo que se ha hecho es destrozar el sistema y la idea es seguir perjudicándolos
Esta tendencia se va profundizando y esto lo comprobamos con el último informe del INDEC, que nos muestra una aceleración del proceso y nos indica que los ingresos de estos trabajadores en el último año se incrementaron en un 41%, contra la inflación que ya sabemos cuál es. También agregaría aquí el sector de los autónomos, de quienes nadie se acuerda, y que son además los que van a tener una jubilación más miserable el día de mañana. Tenemos aquí entonces un serio problema social. Tengamos en cuenta que un plomero o gasista que tenga la desgracia de estar registrado en AFIP tiene que pagar por cada trabajo que hace el 56% entre IVA e Impuesto a las Ganancias. Ya no se puede sobrellevar esta carga tributaria.
Por otra parte, con los jubilados, básicamente lo que se ha hecho es destrozar el sistema y la idea es seguir perjudicándolos, porque esta iniciativa de un sector del Frente de Todos de impulsar una moratoria para aquellos que no han hecho aportes significa vaciar aún más la caja de los jubilados que, en realidad, está quebrada. Con lo que hay que pagarles a los jubilados se financian cualquier tipo de planes sociales y se sostienen subsidios para aquellos que nunca aportaron para su jubilación. Este es un problema concreto. Ahora, hay otro problema mayor que los economistas deberíamos exponer en alta voz, que tiene que ver con el Estado y una corporación política que décadas atrás comenzó a hablar de políticas contra la pobreza y lo que hicieron fue llevarla de índices mínimos para un país de desarrollo medio como el nuestro, a exponenciarla. En vez de generar riqueza para distribuirla, lo que han hecho es distribuir lo que hay sin generar riqueza porque no hay nuevos recursos y nos vamos hundiendo progresivamente”.







