Con el objetivo de brindar un espacio de contención y reflexión, se llevó a cabo en nuestro departamento el primer encuentro del taller «Conectemos con la vida, el duelo como proceso vital», lo que dejó muy buenos resultados.
Esta iniciativa, coordinada por las licenciadas Melina Martín y Marcela Gaurón, surge a partir de las necesidades detectadas por las profesionales en su labor diaria dentro del dispositivo de prevención del suicidio de la Municipalidad, aunque con un enfoque marcadamente diferente. «En esos talleres vamos a diferentes lugares y a partir de ahí empezamos a escuchar personas que están atravesando dolores, dolores psíquicos, sufrimientos, tristezas, pero por el fallecimiento de personas queridas», explicó Melina Martín, licenciada encargada de la coordinación, en diálogo con nuestro diario y con FM Vos (94.5), aclarando de forma tajante que este espacio no está dirigido a personas con ideación suicida, sino a quienes transitan una pérdida en líneas generales.
La propuesta busca despatologizar el dolor y romper el aislamiento que suele rodear a la muerte. Según la especialista, existe una fuerte presión social respecto a cómo se debe llevar el duelo y cuánto tiempo debe durar. Frente a esto, la mirada actual apunta a entender el duelo como un conjunto de tareas psíquicas en un proceso que es cíclico y no lineal.
La complejidad de la ausencia y el sostén comunitario
Un interrogante común radica en si la necesidad de resolver trámites o asumir responsabilidades del fallecido retrasa el proceso, lo que para Martín forma parte de la misma evolución. «Muchas veces se hace evidente esa ausencia, pero toda esa emoción que genera empezar a ocuparse de tareas que antes ni siquiera eran pensadas genera una emocionalidad muy compleja y que llega su tiempo poder procesar». En este marco, el sostén externo es fundamental para reorganizar la vida y «darle una nueva presencia a partir de esa ausencia».
Los talleres, de carácter presencial y reflexivo, se desarrollan con grupos reducidos en el centro modular sanitario ubicado en la terminal de ómnibus. El ciclo contempla tres encuentros mensuales obligatorios, con opción a un cuarto si los participantes lo requieren, programándose el segundo para principios de agosto en horas de la mañana. Aunque los cupos actuales están completos con los asistentes del debut, las profesionales invitan a los interesados a acercarse a consultar para inscribirse en los próximos ciclos, reafirmando el compromiso comunitario de acompañar el sufrimiento sin juzgar ni apurar los tiempos de la aceptación.



