Ante los pronósticos de fuertes lluvias y tormentas para los próximos meses, la Legislatura de Mendoza aprobó la emergencia por riesgo hidrometeorológico para la temporada 2026-2027. San Rafael aparece entre las áreas de mayor preocupación por la vulnerabilidad de los sectores cercanos a los ríos Diamante y Atuel.

La posibilidad de un fenómeno de El Niño de gran intensidad encendió las alertas en Mendoza. Frente a este escenario, la Provincia busca anticiparse a las consecuencias de las precipitaciones mediante obras preventivas, monitoreo meteorológico y la identificación de sectores con mayor riesgo de inundaciones.
La emergencia aprobada permitirá agilizar contrataciones e intervenciones urgentes durante 180 días, con posibilidad de extenderse por un período similar.
SAN RAFAEL, ENTRE LAS ZONAS DE MAYOR RIESGO
Según los relevamientos provinciales, los sectores considerados más críticos se concentran en el piedemonte del Gran Mendoza y en las zonas aledañas a los ríos Diamante y Atuel, en San Rafael.
Estas áreas estarán bajo especial atención ante la posibilidad de tormentas intensas, crecidas y complicaciones vinculadas con el escurrimiento del agua.
En este contexto, cobra especial importancia el mantenimiento de cauces, colectores aluvionales y sistemas de drenaje para reducir el riesgo de anegamientos.
ALERTAS TEMPRANAS Y OBRAS PREVENTIVAS
Como parte de la estrategia provincial, se contempla la utilización de informes técnicos del Departamento General de Irrigación para identificar puntos críticos y definir prioridades de intervención.
Asimismo, la empresa AEMSA viene concentrando sus tareas en el área meteorológica, con el objetivo de mejorar los sistemas de alerta temprana y anticipar fenómenos climáticos de mayor intensidad.
La declaración de emergencia busca acelerar las respuestas ante una temporada que podría presentar importantes desafíos, especialmente para San Rafael, donde las precipitaciones de octubre ya dejaron acumulados muy superiores a los promedios históricos.
Con los ríos Diamante y Atuel identificados entre las zonas de mayor riesgo, la prevención, la limpieza de cauces y la ejecución de obras hidráulicas adquieren un papel fundamental de cara a los próximos meses.



