Los datos del Ministerio de Hacienda y Finanzas de la provincia correspondientes al 2022 reflejaron que la recaudación real de Ingresos Brutos aumentó respecto al año anterior, pero cayó la de los impuestos patrimoniales, es decir, el Inmobiliario y el Automotor. El Gobierno le atribuyó esa baja a los topes implementados en los valores, y no a que los mendocinos hayan dejado de pagar.
El año pasado, los impuestos patrimoniales significaron ingresos por $14.306 millones, lo que representa un crecimiento nominal del 49,9% respecto al año anterior ($9.544 millones). No obstante, si se descuenta la inflación del período, la recaudación por los impuestos Automotor e Inmobiliario cayó 14%, informó el ministro de Hacienda, Víctor Fayad.
“La caída fue menos de la que podría haber sido. Lo que pasa es que los impuestos se volvieron más pagables, afirmó el funcionario. “A eso se sumó que endurecimos las tasas por no pagar. El interés por no abonar al Estado es alto, ya no es negocio deber”, agregó.
La disminución de los ingresos por pago de los Patrimoniales, según el Gobierno, es consecuencia del esquema de topes en los valores implementado. De acuerdo con los datos oficiales, los topeos frenaron los incrementos en un 49% para la mayoría de contribuyentes, ante una inflación anual de 96,9% en Mendoza, que marcó la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE).
En ese sentido, el ministro sostuvo que “es lógico que la recaudación de los impuestos provinciales no esté creciendo tanto”, porque “se ha promovido una baja de alícuotas de Ingresos Brutos, Sellos y Patrimoniales”.
Por el contrario, la Coparticipación y los Ingresos Brutos, dos ingresos vinculados a la actividad económica, tuvieron un crecimiento en términos reales del 5%, explicó el ministro.
“En líneas generales, los recursos aumentaron entre el 2% y el 3%, en términos reales, aún debajo de los niveles prepandemia, pero también con alícuotas provinciales mucho menores a esa época”, afirmó Fayad.
De cara a un año electoral, el cierre de la ejecución presupuestaria 2022 arrojó un superávit corriente de casi 75 mil millones de pesos, que será utilizado para financiar la obra pública y pagar la deuda provincial, que tiene en marzo un vencimiento por 60 millones de dólares.
Los gastos del Estado y la crisis
Después de pagar los sueldos, el gasto más grande que tiene el Estado es el transporte público. “Gran parte de los colectivos son importados, los combustibles han subido por encima de la inflación. Todo ese aumento no se puede trasladar al precio del boleto, y hay escaso apoyo nacional”, afirmó el ministro.
Actualmente, el 66% de los recursos lo aporta la Provincia. El sistema se solventa también con el boleto que pagan los pasajeros (12%) y el resto con lo que transfiere la Nación.
Sacando el pago al personal, la Dirección General de Escuelas, los servicios públicos, los programas de estímulo del Ministerio de Economía y la obra pública son los sectores estatales que más fondos solicitan en el despacho de Hacienda.
“En las cuentas públicas, la inflación pega muy fuerte, sobre todo en los servicios que tienen mucho personal, que son la gran mayoría, y aquellos servicios a los que al personal lo tenés que complementar con insumos que no hay o que son importados y se han encarecido, uno es la Salud, otro, la obra pública”, explicó el ministro.
Entre las expectativas del Gobierno para el 2023, Fayad comentó: “Venimos bajando impuestos, y para este año implementamos una baja muy ambiciosa. Todas las actividades intermedias tienen rebajas, también las pequeñas empresas. Creemos que dando estas señales a las Pymes y a las compañías que se radican en Mendoza podemos diferenciarnos de otras provincias”.
Fuente: El Sol







