En el marco de los actos oficiales por el Día de la Independencia, la Catedral San Rafael Arcángel fue escenario del tradicional Tedeum, donde el Administrador Apostólico de la Diócesis de San Rafael, Marcelo Mazzitelli, convocó a renovar el compromiso con la unidad, la libertad y el bien común.
La tradicional celebración religiosa se realizó en homenaje al 210° aniversario de la Declaración de la Independencia.

Durante su homilía, Monseñor Mazzitelli recordó el significado histórico del 9 de Julio de 1816 y destacó que la construcción de la Nación continúa siendo una tarea permanente.
UN LLAMADO A SUPERAR LAS DIVISIONES
El Administrador Apostólico sostuvo que la historia argentina estuvo atravesada por desafíos y tensiones, pero advirtió que esas dificultades también se reflejan en la actualidad.
«Con dolor constatamos que estas emociones son momentos de tregua que se diluyen en desencuentros y enfrentamientos que erosionan nuestro destino como Nación.»

En ese sentido, afirmó que el país necesita recuperar el diálogo y la capacidad de construir acuerdos.
«Nuestro pueblo está cansado de crisis cíclicas y sus consecuencias, agotando las innumerables oportunidades que ofrece nuestro país tan rico en recursos y talentos.»
FRATERNIDAD Y BIEN COMÚN
Uno de los ejes centrales del mensaje fue la necesidad de fortalecer la fraternidad y la justicia social.
«Como creyentes nos descubramos interpelados a comprometernos desde la fe, a construir junto a los hombres y mujeres de buena voluntad una Nación desde la fraternidad, con justicia social, valorando la diversidad de pensamiento para procurar el bien común.»

Asimismo, señaló que, aun desde posiciones diferentes, es posible compartir objetivos comunes: «Escuchándonos podemos compartir el mismo sueño luchando para hacerlo realidad.»
LA INDEPENDENCIA TAMBIÉN SE CONSTRUYE CADA DÍA
Durante la homilía, Mazzitelli invitó a reflexionar sobre el verdadero significado de la independencia, más allá de la soberanía territorial.
«Vale que nos preguntemos si somos independientes. No basta quedarse en la territorialidad para afirmar una soberanía” dijo y planteó que “nuestra Independencia y nuestra libertad no solo se pueden ver amenazadas desde afuera sino también internamente. Lo es cuando aparecen autoritarismos disfrazados de pseudo-mesianismos o caudillismos.»
ESCUCHAR AL PUEBLO
Hacia el final de su mensaje, el Administrador Apostólico recordó que la independencia también exige una actitud de servicio hacia la sociedad.
«Quienes hoy somos corresponsables en sostener la Independencia ejerciendo una libertad solidaria para construir el bien común, debemos estar prontos a escuchar los clamores de nuestra sociedad.»
Finalmente, retomó un mensaje del papa León XIV para convocar a trabajar por una Argentina más unida y esperanzada.
«Como Iglesia que no pone límites al amor, queremos junto a los hombres y mujeres de buena voluntad de nuestra bendita Patria seguir defendiendo nuestra Independencia y libertad comprometiéndonos a construir una Patria más justa y más fraterna.»
La celebración concluyó con una oración por la Argentina, pidiendo por la paz, el diálogo y la esperanza, en una nueva conmemoración del Día de la Independencia.



