En los últimos días, las estaciones de servicio de GNC en Argentina han experimentado un desabastecimiento sin precedentes. La causa de esta crisis es la interrupción del suministro por parte de las distribuidoras de gas, lo que ha afectado no solo a las estaciones de gas natural comprimido, sino también a diversas industrias en todo el país. Marcelo Zanoni, presidente de la Cámara de GNC, ofreció una detallada explicación sobre esta problemática nacional a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
“Desde el miércoles, por una resolución de las distribuidoras de gas, se violó la ley de distribución y se cortó el suministro del combustible GNC”, explicó Zanoni. “Esto no había sucedido jamás desde la creación del GNC como una política de Estado en 1984”.
Uno de los factores críticos señalados por Zanoni es la falta de planificación y la no finalización de infraestructuras esenciales. “El gobierno actual no planificó correctamente y no compró los barcos de importación necesarios para evitar esta situación”, afirmó. Además, destacó que “la reversión del gasoducto del norte tampoco se terminó, una obra que podría haber estado lista desde mayo”.
El contexto internacional también juega un papel en esta crisis. Argentina tenía un contrato histórico con Bolivia para el suministro de gas durante la temporada fría, contrato que Bolivia canceló recientemente. “Brasil tiene un contrato con Bolivia que obliga a Bolivia a suministrarle gas. La idea era una triangulación donde Bolivia pasaría gas a Brasil y Brasil lo enviaría a Argentina, pero esto no ocurrió porque no se terminó la obra del gasoducto del norte”, explicó Zanoni.
Por otro lado, una de las decisiones que ha exacerbado la crisis es la priorización del gas domiciliario sobre el industrial y el GNC. “Para priorizar el gas domiciliario, puede llegar a suceder nuevamente que se corte el suministro a las estaciones de GNC”, señaló Zanoni. Esta priorización es crucial durante el invierno, cuando la demanda de gas para calefacción en hogares aumenta significativamente.
También enfatizó que los cortes de suministro de gas no son un fenómeno nuevo en Argentina, sino que reflejan problemas estructurales y una falta de inversión prolongada. “Estos cortes ya se han padecido intensamente en años anteriores. Lamentablemente, venimos muy atrasados con las inversiones y esto pone en una situación bastante crítica todo el sistema”, comentó.
La infraestructura existente, incluida la del gasoducto Néstor Kirchner, está operando a una capacidad insuficiente. “El gasoducto Kirchner trabaja al 50% porque las plantas que comprimen el gas están terminadas solo en un 50%,” explicó. Este gasoducto, una pieza clave para el transporte de gas en el país, no está utilizando toda su capacidad potencial, lo que agrava la situación de desabastecimiento.
La solución a esta crisis, según Zanoni, requiere de políticas de Estado serias y la participación de líderes políticos honestos y comprometidos. “Argentina necesita políticos serios y honestos. Lamentablemente, en ninguno de los dos casos Argentina carece de este tipo de políticos” dijo con firmeza.
El problema del gas en Argentina no se limita solo a la falta de infraestructura y planificación, sino también a una visión a largo plazo que considere las necesidades crecientes de la población y la industria. Con una producción récord en Vaca Muerta, una de las mayores formaciones de gas del mundo, Argentina tiene el potencial para no solo abastecer su demanda interna, sino también para exportar a países vecinos.
La llegada de un buque con gas desde Brasil es solo una solución temporal que no aborda los problemas de fondo explicó. “Este barco es solo un parche y el iceberg de lo que se va a venir en el invierno”, advirtió Zanoni. Con el invierno aún por comenzar, las bajas temperaturas y la alta demanda de gas podrían llevar a una situación aún más crítica si no se toman medidas adecuadas.







