El sector farmacéutico de Mendoza atraviesa según manifiestan una de las coyunturas más críticas de los últimos meses. La combinación de una inflación sostenida y, fundamentalmente, el atraso en los pagos de las obras sociales ha puesto a las farmacias en una situación de vulnerabilidad extrema. Mario Valestra, referente del Colegio Farmacéutico de Mendoza (COFAM), explicó que el problema no radica en la falta de producción de fármacos, sino en la ruptura de la cadena de pagos que impide a los comercios cumplir con sus proveedores. En una entrevista detallada con FM Vos 94.5, Valestra desglosa el impacto de PAMI y OSEP en el mostrador y lleva tranquilidad a los pacientes sobre la disponibilidad de stock.
La farmacia, el eslabón silenciado
La crisis actual no se manifiesta con estanterías vacías por falta de fabricación, sino con una imposibilidad económica de las farmacias para comprar la mercadería que ya han dispensado. «Acá no se trata de desabastecimiento; el abastecimiento es totalmente normal. El problema es que la farmacia está silenciada debido a un atraso sistemático que en los últimos seis a ocho meses han tenido las obras sociales, sobre todo las sindicales», puntualizó Valestra al comienzo de la charla.
«Esto genera un descalce financiero muy importante porque la farmacia tiene un compromiso de pago con sus proveedores —droguerías y laboratorios— de entre 14 y 21 días. Al no cobrar en tiempo y forma, no puede reponer lo que va dispensando», continuó explicando.

El impacto de las obras sociales que concentran el 70 % de las ventas
PAMI y OSEP no son una obra social más; juntas representan el motor principal de la actividad farmacéutica en la provincia, lo que hace que cualquier demora en sus cronogramas impacte de forma masiva en toda la red de farmacias. «PAMI y OSEP representan prácticamente el 70 % de la incidencia de las farmacias. En el caso de PAMI, es especialmente sensible porque el 60 % de la gente busca su medicamento allí. Hasta hace 15 días, el atraso era de dos meses; hoy, tras un pago importante la semana pasada, estamos en un mes de atraso», afirmó el entrevistado.
«Parece liviano comparado con otras actividades, pero nosotros pagamos a los proveedores en plazos muy cortos. Cuando se atrasa una liquidación, la farmacia debe usar su propio capital para cubrir el bache, y llega un momento en que no puede hacerlo más», aseguró.
Diferencias entre desabastecimiento y crisis financiera
Es común que la población asocie la falta de un fármaco específico en el mostrador con una crisis de producción global, tal como ocurrió en periodos excepcionales de la historia reciente. Sin embargo, desde el Colegio Farmacéutico de Mendoza marcaron una distinción fundamental para evitar alarmas innecesarias y clarificar el origen del problema.
Para entender la situación, el farmacéutico rescató el antecedente de la pandemia, donde el origen del faltante era estrictamente industrial. «En la pandemia se quebraron stocks de antibióticos o corticoides porque no había previsión en la fabricación. Esa fue una situación totalmente distinta», recordó, diferenciando aquel escenario de la coyuntura actual, donde los laboratorios fabrican y distribuyen con normalidad.
Por el contrario, la realidad actual responde a un problema individual de cada farmacia vinculado a su espalda económica para soportar las deudas de terceros. «No hay intencionalidad de suspender la prestación, sino que el farmacéutico se ve imposibilitado de reponer», aclaró Valestra. Más adelante, el directivo enfatizó que la falta de medicamentos en ciertos locales es la consecuencia directa del corte en la cadena de pagos: «El paciente tiene su preocupación y la compartimos, pero nosotros somos una descripción de la realidad: si no cobramos las liquidaciones de las obras sociales, no podemos comprar la caja que sigue para el próximo paciente», declaró.
La mejora en los pagos de OSEP frente a la incertidumbre nacional de PAMI
A pesar de la crisis, la relación con las entidades prestadoras varía según su jurisdicción, dejando a las farmacias en una posición de mayor incertidumbre respecto a las políticas nacionales. «Con OSEP tenemos diálogo permanente y, en lo que va de enero a la fecha, han ido normalizando su atraso. Hoy es de solo dos quincenas (un mes), por lo que han mejorado su performance de pago. Con PAMI es distinto; el convenio es nacional y esta realidad se ve en todo el país», diferenció Valestra.
«La farmacia sigue muy comprometida porque, aunque hubo un pago la semana pasada, la deuda histórica sigue siendo estrecha. Es un problema federal que afecta a cada farmacia de la Argentina por igual», manifestó al concluir la conversación.







