
Jeff Bezos, en 2015, fue el quinto hombre más rico del mundo y, en 2017, alcanzó el primer puesto de la lista Forbes.
Seis meses después escribió otra crítica, pero sobre unos binoculares. “Absolutamente los mejores (que usó en su vida)”, confesó. Aunque tuvo dos quejas relacionadas a la correa del cuello y las tapas de las lentes. «Primero, para un producto tan caro como este debería llegar con la correa del cuello ya instalada – no es tan complicado, pero sería lindo para el cliente. Segundo, me gustaría que las tapas de las lentes fueran de mejor calidad y acoplables a la unidad para no perderlos».
Un año después, y hasta 2003, reseñó tres libros: The Porving Ground: The Inside Story of the 1998 Sidney to Hobart Race de Bruce Knecht; Project Orion: The true story of the atomic spaceship de George Dyson; y Down and out in the Magic Kingdom de Cory Doctorow.
Finalmente, en 2006, su último período de publicación, se declaró “fanático de la leche”. “Amo tanto la leche que llevo tomándola desde el día en que nací. Aunque no creo que haya sido de esa marca», posteó. Pero desde Amazon, aseguraron que durante el año de publicación, los usuarios elegían productos al azar y, a partir de ellos, realizaban reseñas positivas.
Fuente: Ámbito







