Por tercer día, continuó ayer en el Centro de Congresos y Exposiciones «Alfredo Bufano» la etapa de producción y reproducción de pruebas en el juicio con el que se busca determinar responsabilidades penales por la muerte de Silvia Chávez, ocurrida en julio de 2022.
Un hombre que estuvo detenido y que declaró durante la investigación, se presentó a declarar acerca de conversaciones y dichos a los que tuvo acceso en la cárcel. “Un día estaba mirando el noticiero una nota sobre un cuerpo de una persona que había llegado de Córdoba y que había sido asaltado. Mirábamos las noticias con un compañero de celda, cuando vino Albornoz y mi compañero, refiriéndose a él, dijo: ‘este sí que la hizo bien’… Cuando Albornoz se fue, mi compañero comenzó a contarme los detalles de un hecho de que habían metido a una señora en el casco de una heladera y que la habían quemado con un montón de cubiertas. Este pibe, que es el hijo de la pareja de Albornoz, me dijo que se trataba de la señora que era enfermera y que estaba desaparecida. Me dijo que Albornoz le había dado un palazo, no sé si se refería a un palo o a que le pegaron con una pala. Yo le pedí que no me contara más nada; contaba las cosas como si lo hubiera presenciado”, dijo este testigo. En este punto, la fiscalía reprodujo una declaración anterior en la que este testigo relató, además, que ese compañero de celda le contó que habían cargado el cuerpo en una camioneta y se lo habían llevado.
Inmediatamente después declaró quien sería el autor de ese relato. “Estando detenido hablaba con mi madre –Carina Domínguez- por teléfono. No sé más que por las redes sociales lo que ha pasado con esa señora y lo que se investiga. Mi madre nunca me dijo nada de este hecho, no compartí celda con Albornoz y no hablamos del tema. Estuve sólo dos semanas compartiendo el pabellón con él. Dentro del penal no tuve confianza con nadie para hablar de asuntos familiares”, dijo.
Respecto a la relación con Albornoz, el hijo de Domínguez aseguró no tener ningún problema personal. Respecto al testigo que lo precedió, aseguró: “consumía marihuana y cocaína a diario. No hablaba con los pies en la tierra, por eso nunca le di mucha importancia a las cosas que decía”.
«Son agresivos”
Entre los testimonios de la mañana, se destacó el de una psicóloga del Cuerpo Médico Forense quien dio a conocer las pericias psicológicas realizadas durante tres entrevistas a Carina Domínguez. “Observamos que no hay cuadros psicopatológicos, ni enfermedades mentales. Hay indicadores de impulsividad y agresividad en Domínguez. Hay un estilo de tipo evasivo, tensiones de su mundo interno que también impactan en el afuera. El control racional de los impulsos se ve disminuido”, especificó la profesional.
Respecto a la información que pudo recabar esta testigo en el vínculo de pareja, la testigo señaló: “Hay una tendencia a reaccionar con agresividad la resolución de conflictos. Si bien al principio se mostró colaborativa, cuando se profundizó sobre los vínculos de pareja y con sus hijos comenzó a actuar de forma evasiva y acusó falta de memoria. No encontramos elementos de una posible fabulación en su discurso. Al avanzar la entrevista pudo detallar algunas peleas con su pareja, las ubicó en tiempo y espacio y de forma espontánea. No advertimos indicadores que Domínguez estuviera siendo víctima de un círculo de violencia; el vínculo de pareja era simétrico”, afirmó la psicóloga.
Otro profesional de la salud mental que se desempeña en el Cuerpo Médico Forense dio a conocer, a su turno, las conclusiones respecto a rasgos de personalidad tras las pericias realizadas a Mauricio Albornoz, el otro acusado. “Detectamos patrones de reacción impulsiva y paso a la acción frente a situaciones de estrés. En su historia clínica ya había antecedentes de patrón de comportamiento”, comenzó relatando el perito. Tiene una tendencia a actuar antes de pensar, reacciona a determinados estímulos de una manera poco reflexiva con posibilidades de daño hacia los demás y sin sentimiento de culpa. Este tipo de tendencias antisociales indican que difícilmente experimenten cambios o mejorías; no aprenden de su propia experiencia”, detalló el experto.
Las escuchas
entre los imputados
Finalizadas las testimoniales, el juez Julio Bittar ordenó la reproducción de más escuchas. Entre ellas, una serie de conversaciones entre Domínguez y Albornoz. En ellas, entre otras charlas, se escuchó: “Viste que los teléfonos están pinchados todos. Dijeron que todos los teléfonos estaban intervenidos”.
En otro pasaje de las conversaciones, Albornoz dice: “No te me abras de patas, porque si te querés abrir de patas me lo decís”, mientras que luego Domínguez replica: “Yo no me estoy abriendo de patas, simplemente de la casa no toco más nada porque no hay nada para vender”.
Respecto de la investigación, Albornoz asegura en una llamada: “Necesito estudiar para poder declarar; si la hago, la tengo que estudiar y hacerla a ciento diez, es la única manera que yo pueda zafar… Yo me podría haber lavado las manos y haberme tomado el palo y te dejo a vos con todo el clavo”. También se oyó a Albornoz decirle a su pareja: “Está complicado…” y a Domínguez responder: “Cómo no nos fuimos lejos”. En otro tramo de esa conversación Albornoz le reprocha a su pareja: “Por culpa tuya estoy así… por culpa tuya”.
Se estima que hoy la defensa de Albornoz ventilará el contenido de más escuchas relacionadas con la causa. En tanto, es probable que el viernes el jurado pase a deliberar y, eventualmente, dicte sentencia.



