El año pasado, Netflix estrenó “División Palermo”, una serie donde su autor, Santiago Korovsky, aborda el tema de la discriminación y logra hacer reír y llorar. Casi hasta las lágrimas (en todo sentido). Una mujer en silla de ruedas, una persona ciega, una travesti, un boliviano, un enano, un anciano que no escucha nada integran una particular Guardia Urbana, que se distingue por el intento de incluir lo que se presenta, desde el inicio, como “minorías”.
La pieza televisiva, más allá de los profundos mensajes que deja desde un humor que aborda tópicos muy serios, vuelve a poner en el tapete la discusión acerca de las habituales discriminaciones que protagonizamos los argentinos, aunque muchas veces las neguemos.
A diario vemos, y este espacio ha reflejado esa preocupación, la innumerable cantidad de hechos de intolerancia que observan las sociedades modernas y que lesionan seriamente el espíritu social y comunitario.
Frente a ello, la tolerancia y el respeto por el diferente no solo es un deber moral, sino también un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos y los estados, ya que es imperioso proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos.
Los gobiernos deben aplicar las leyes sobre derechos humanos, prohibir los crímenes y las discriminaciones contra las minorías y garantizar un acceso igualitario a los tribunales de justicia, a los responsables de derechos humanos y a los defensores del pueblo.
Por otra parte, luchar contra la intolerancia exige educación, puesto que aquella nace a menudo de la ignorancia, del miedo a lo desconocido y de un sentido exagerado del valor de lo propio. También se requiere acceder a la información ya que muchas veces se utilizan argumentos falaces y se miente a la opinión pública para lograr más odio entre los seres humanos. Y, sobre todo, debemos tener en cuenta que la intolerancia en la sociedad es la suma de las intolerancias individuales. Por eso, debemos examinar nuestro papel en el círculo vicioso que lleva a la desconfianza, la intolerancia y la violencia en la sociedad.




