La institución técnica conmemorará su aniversario con un acto que reunirá a autoridades, egresados y jubilados. En sus 35 años pasó por diferentes edificios, consolidó su formación en electricidad y amplió su matrícula, mientras incorporó áreas como robótica y electrónica y obtuvo reconocimientos nacionales e internacionales.
La Escuela Reynaldo Merín celebra sus 35 años de vida con una historia marcada por el crecimiento de su matrícula, la consolidación de la educación técnica y una incorporación cada vez mayor de nuevas tecnologías. Aunque el aniversario de su creación fue el 11 de marzo, este año la comunidad educativa decidió realizar excepcionalmente los festejos en coincidencia con el natalicio de quien le dio nombre a la institución.
El profesor Sergio Gastón Pereira, vicedirector de la escuela, explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que la cercanía del aniversario con el comienzo del ciclo lectivo llevó a trasladar la celebración. «La escuela cumple años el 11 de marzo y como este año nos queda muy cerca del comienzo de clases y queríamos realizar un agasajo, un festejo por los 35 años, lo que se decidió desde la escuela es hacerlo en el natalicio de Reynaldo Merín. Es por primera y única vez que lo haríamos, después volveríamos a festejar el 11», señaló.
El acto será entonces este viernes a las 10 y contará con la participación de autoridades, egresados, jubilados y personas que a lo largo de estas décadas contribuyeron al crecimiento de la institución.
El origen del nombre y sus primeros pasos
El nombre de Reynaldo Merín fue incorporado hacia 1999. «A través de una propuesta de los profesores hubo tres nombres en ese momento y por votación eligieron al profesor Reynaldo Merín para identificar el nombre de la escuela», recordó Pereira.
La historia de la institución comenzó como un anexo de la Escuela Ejército de los Andes, la antigua Escuela Nacional de Educación Técnica número 1, ante la necesidad de contar con mayor espacio. Su primera promoción egresó en 1991 y durante aquellos años atravesó distintas sedes antes de conseguir un edificio propio.
«La escuela nace como un anexo de la Escuela Ejército de los Andes, de la vieja ENET 1, por tema de espacio cuando estaba en calle Italia», explicó el vicedirector. En aquellos primeros años otorgaba el título de técnico mecánico electricista y, a partir de una resolución obtenida en 2000, pasó a ofrecer el título de técnico en electricidad que mantiene actualmente.
El recorrido institucional también estuvo caracterizado por los sucesivos cambios de edificio. «Anduvo de edificio en edificio en ese momento», recordó Pereira. La situación cambió definitivamente en 2000, cuando la escuela llegó a su actual sede de Alberdi 1270. El terreno había sido donado por una persona de Buenos Aires y posteriormente, mediante un programa gubernamental, pudo concretarse la construcción.

Innovación tecnológica y proyección internacional
A partir de esa consolidación, la escuela experimentó un importante crecimiento. Actualmente la formación técnica tiene una duración de 6 años y, junto con la electricidad como especialidad central, fueron incorporándose nuevos conocimientos vinculados con los cambios tecnológicos.
«Ahora hemos involucrado materias como la robótica, electrónica. La escuela hoy está participando en diferentes concursos a nivel provincial y nacional», destacó Pereira.
Ese trabajo permitió que los estudiantes trascendieran incluso las fronteras del país. «Hace poquito tuvimos un viaje a México, los chicos sacaron menciones en México con el tema de la robótica», expresó. A ello se suman los reconocimientos conseguidos durante el año pasado en competencias nacionales, entre ellos los premios Siemens y Tassaroli.
Demanda laboral y vinculación con la comunidad
El crecimiento también puede observarse en la cantidad de estudiantes. «Hace un tiempo teníamos 400 estudiantes, hoy ya tenemos 600, así que ha crecido bastante la escuela», destacó el vicedirector.
Para Pereira, uno de los aspectos que explica ese incremento es la posibilidad concreta de inserción laboral que ofrece la orientación. «Es una oferta hoy para la comunidad muy buena, con mucha salida laboral por parte del título. Es buscada la escuela y eso está bueno para nosotros», manifestó.
La institución complementa la enseñanza con vínculos con otros sectores. «Tratamos de darle lo mejor, sobre todo en tecnología con las empresas, porque tenemos muchos convenios con empresas hoy y con la universidad», indicó.
Una vez egresados, los técnicos en electricidad pueden matricularse en el colegio profesional correspondiente y acceder a diferentes incumbencias. Entre ellas se encuentra la posibilidad de elaborar y firmar planos eléctricos dentro de los alcances establecidos para su título.
«Ellos están habilitados para todo tipo de instalación eléctrica, no solamente domiciliaria, sino también lo que es la parte electromecánica. Por ejemplo, máquinas en las industrias, pueden trabajar con motores, hacer mantenimiento en las industrias y trabajar en mantenimiento de tableros», detalló Pereira.
Además, explicó que «su título les habilita a hacer los planos y firmarlos», una posibilidad que amplía el campo profesional de quienes completan los 6 años de formación.
Con 600 estudiantes, una orientación que mantiene una importante demanda laboral y una apuesta creciente por áreas como la electrónica y la robótica, la Escuela Reynaldo Merín llega así a sus 35 años. La celebración reunirá a distintas generaciones que fueron protagonistas de una historia que comenzó como un anexo, atravesó diferentes edificios y terminó consolidándose en su actual sede.



