Una familia mendocina necesitó 307.217 pesos para no ser pobre en septiembre, según reveló la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) en la tarde de este miércoles.
Específicamente, el informe de la DEIE especificó que ese mismo grupo modelo (integrado por un jefe de hogar de 35 años, su pareja de 32, una niña de 8 y un niño de 5) tuvo que reunir en el mismo periodo unos 128.007 pesos para evitar la indigencia.
En un año, la canasta básica total que es la encargada de medir la pobreza, aumentó un 158 por ciento, mientras que la canasta básica alimentaria aquella que mide la indigencia lo hizo aún más: un 170 por ciento.
Estos datos se publicaron días después de la inflación local: en Mendoza, llegó al 16,9%, con incrementos, principalmente, en Indumentaria, Esparcimiento y Equipamiento para el hogar.
Con todo, el fuerte aumento anual en la canasta básica alimentaria marca a su vez que la inflación golpea más en los grupos más vulnerables: la variación en los Alimentos y bebidas a septiembre de 2022 establece un 152% en los precios del rubro más sensible.
Fuente – Vox Populi







