Los precios al consumidor aumentaron 4% en julio de 2024 respecto de junio, y la inflación trepó al 263,4% interanual, según informó Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En los primeros 7 meses de 2024 alcanza un 87%. Según los datos oficiales, la inflación de julio no logró perforar el piso que esperaba el gobierno por debajo del 4%. De todos modos, la tasa inflacionaria es la más baja del año.
El índice publicado el pasado miércoles sigue al 4,6% que había anotado en junio, en lo que fue la primera aceleración de los datos mensuales desde el cambio de gobierno. Previo a esa escalada, el IPC había marcado 4,2% en mayo, 8,8% en abril, 11% en marzo, 13,2% en febrero, 20,6% en enero y el récord de los últimos 30 años de 25,5% del último mes del año pasado.
En ese sentido, el reconocido economista José Vargas, titular de la consultora Evaluecon, realizó en FM Vos 94.5 un detenido análisis de lo que sucede y adelantó lo que podría llegar a pasar durante los próximos meses. «Los datos que dio a conocer el miércoles el INDEC eran esperables. Incluso el ministro de Economía, Luis Caputo, había dicho que la inflación de julio iba a rondar cerca del 3,7%. Hay claramente un crecimiento cada vez menor de la tasa de inflación. Ahora bien, si uno segmenta los datos se da cuenta de que hay rubros que están sensiblemente por encima de ese valor y otros por debajo», precisó José Vargas al principio de la nota.
«En ese sentido, el rubro de alimentos tuvo un alza del 3,5%, pero atención médica, gastos para la salud, viviendas, servicios básicos, transporte y telecomunicaciones estuvieron muy por encima de ese índice. Algunos de ellos superaron el 6%», diferenció.
Después de presentar todos estos datos, comentó el piso de ingresos que necesita percibir una familia argentina para no ser pobre. «El costo de la canasta básica quedó muy alto. Una familia necesitó en julio 900 mil pesos para no ser pobre», aseguró.
Por otra parte, expuso cuáles son las expectativas inflacionarias para los próximos meses. «Si bien la tasa de inflación es cada vez menor, pareciera que la misma podría posicionarse entre un 4 y 7% de acá a fin de año. Al gobierno le va a costar perforar el 3,5%. Hasta el momento, esta desaceleración tiene un costo muy alto. La actividad económica todavía no logra repuntar. Tampoco hay un repunte o una recomposición real de los salarios. Por otro lado, la idea del gobierno de atacar los dólares financieros para contener el blue lo llevan a desenfocarse sobre otras clases de políticas económicas», examinó.
«El dólar blue mantiene una estabilidad que se sustenta en la compra (por parte del gobierno nacional) de la divisa en el mercado oficial y la venta en el mercado del contado con liquidación», agregó.
A su vez, se refirió a la evolución de los salarios con respecto al ritmo inflacionario. «La pérdida del poder adquisitivo que han sufrido tanto los salarios como las jubilaciones fue muy importante. Ahora están empezando a mejorar. El poder de compra de los salarios venía sumamente deteriorado. Entre diciembre del 2023 y marzo del 2024 la tasa de inflación superó el 20%. Que ahora los salarios le ganen por uno o dos puntos a la inflación es importante, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Más teniendo en cuenta que durante los primeros seis meses del año se dan la mayoría de las negociaciones salariales», indicó Vargas.
«Si está tendencia se mantiene, probablemente el año que viene podremos observar una recomposición de los salarios mucho más significativa. De todas formas, hay que tener en cuenta que hay muchos rubros que todavía están por encima del índice de inflación. Por este factor las familias todavía no perciben una mejora en sus ingresos», añadió.
Finalmente, se refirió al recorte impositivo y a su repercusión en los sectores productivos. «Siempre la reducción impositiva es algo sano para la economía. El hecho de que se disminuya o se elimine el Impuesto País es una buena noticia. Incluso, esto puede dar cierta estabilidad en algunos niveles de precios. La medida favorece directamente a aquellos sectores que utilizan en su producción bienes importados, pero en el mediano plazo será un beneficio para la economía en general. Si el resto de las variables siguen por un sendero de estabilización, el beneficio puede ser mayor», cerró.







