El trabajo no remunerado son las actividades sin pago relacionadas al cuidado de personas o a los quehaceres domésticos.
El mismo se caracteriza por desarrollarse fuera de las lógicas del mercado y permanecer invisibilizado.
Las tareas domésticas y de cuidados recaen con mayor frecuencia sobre las mujeres, esta situación condiciona y determina su inserción plena en otros ámbitos tales como el trabajo remunerado.
Para las mujeres, el hecho de incorporarse a la actividad laboral remunerada implica asumir un doble rol (productivo y reproductivo) o una doble jornada (laboral y doméstica) lo que no les ocurre a los varones.
Según un estudio realizado por la Dirección de Estadísticas de Mendoza (DEIE) en todos los departamentos de la provincia las mujeres presentan tasas de actividad laboral menores que los varones y mayor cantidad de horas dedicadas al trabajo no remunerado que ellos.
En nuestro departamento, el tiempo promedio diario dedicado al trabajo remunerado para los varones suele ser de 7 horas diarias, mientras que el de la mujer se ubica en las 5 horas por día.
En contrapartida, el tiempo que se dedica a las tareas de cuidado es a la inversa. El género femenino dedica unas 5 horas por día al trabajo no remunerado, mientras que en el caso de los varones estos números bajan hasta poco más de 2,5 horas diarias.
En relación a lo que sucede a nivel provincial, “excepto en los hogares unipersonales, en los que el tiempo dedicado al trabajo no remunerado es similar en ambos sexos, en los demás tipos de hogares las mujeres dedican muchas más horas al trabajo no remunerado en comparación con los varones”, explica el informe.
MÁS ESTUDIOS, MENOS OPCIONES LABORALES
“Las mujeres tienen mayores niveles de asistencia al sistema educativo y alcanzan niveles educativos más altos que sus pares varones, sin embargo esta situación no se ve reflejada en la mejora de sus condiciones laborales o el acceso a puestos con mayor calificación”, remarca el trabajo realizado por la DEIE
En general en Mendoza, las mujeres presentan mayor tasa de asistencia que los varones al nivel educativo formal. Fundamentalmente entre los 18 y 24 años donde esta diferencia es muy marcada.







