Más de 100 estudiantes de diferentes escuelas de San Rafael se encontraron esta semana alrededor de un elemento que parece cotidiano, pero que puede guardar una enorme cantidad de historias: una fotografía.
La actividad tuvo lugar en la Escuela Normal, escenario de la tercera edición del concurso literario “Una foto: mil historias”, una iniciativa que propone acercar a los jóvenes a la historia y la memoria colectiva del departamento desde un lugar diferente al de los libros de texto.
La consigna plantea que cada participante reciba una fotografía y, en un tiempo determinado, construya a partir de ella un cuento breve.
Las imágenes no son elegidas al azar. Muchas las aportaron vecinos y otras están relacionadas con diferentes momentos de la historia de San Rafael y el sur mendocino. Calles, personajes, paisajes y escenas de otros tiempos se convierten así en disparadores para que los estudiantes imaginen qué pudo haber ocurrido detrás de aquella instantánea.
El ejercicio combina escritura, interpretación, elementos históricos e imaginación. No se trata simplemente de describir lo que aparece en la imagen, sino de observar detalles, ubicarse en otra época y construir personajes y situaciones capaces de darle una nueva vida a esa fotografía.
MÁS DE 100 JÓVENES Y DISTINTAS ESCUELAS
La convocatoria volvió a crecer en su tercera edición. Más de un centenar de alumnos, provenientes de diferentes establecimientos educativos sanrafaelinos y de la propia escuela anfitriona, participaron de la experiencia.
La jornada contó además con la presencia de reconocidas historiadoras locales, quienes acompañaron el encuentro y destacaron la importancia de conservar aquellos testimonios, recuerdos y pequeñas historias que también forman parte de la construcción de la identidad sanrafaelina.
CUANDO UNA IMAGEN DEL PASADO ENCUENTRA UNA NUEVA HISTORIA
“Una foto: mil historias” nació justamente con esa intención: que las fotografías no queden solamente como registros estáticos del pasado, sino que funcionen como una puerta de entrada para que las nuevas generaciones se interesen por lo que ocurrió antes que ellas.
El resultado es una particular conexión entre generaciones: fotografías conservadas durante años por vecinos y registros históricos llegan a manos de estudiantes que las observan desde el presente y les dan una interpretación completamente nueva.


