Martha Lillard, la última persona que dependía de un pulmón de acero, murió el 26 de junio en Oklahoma a los 78 años. Durante gran parte de su vida enfrentó las secuelas de la poliomielitis y, en los últimos dos años, permaneció casi 24 horas por día dentro del dispositivo que le permitía respirar. Su historia se convirtió en un símbolo de resiliencia y de la lucha contra una enfermedad que marcó a generaciones.
La enfermedad que cambió la vida de Martha Lillard
La polio alcanzó a Martha cuando tenía apenas 5 años, en 1953. Permaneció seis meses internada y pasó hasta 23 horas diarias dentro del pulmón de acero mientras aprendía nuevamente a respirar por sus propios medios.
Al recordar aquellos días, contó: “Me desperté y había sol afuera, e intenté sentarme, pero me dolía muchísimo el cuello. No podía levantar la cabeza de la almohada”. Días después perdió el conocimiento y describió aquel momento: “No podía respirar. No podía mover los brazos ni las piernas”.
Una vida marcada por la superación y la creatividad
Con el paso del tiempo recuperó parte de la movilidad. Logró caminar, fortaleció sus piernas y recuperó parcialmente el uso del brazo izquierdo, aunque el derecho quedó paralizado.
También continuó con sus estudios adaptando su escolaridad a sus posibilidades y más adelante encontró en Internet una nueva forma de relacionarse con el mundo. Tras los atentados del 11 de septiembre, conoció en una sala de chat al hombre con quien más tarde se casaría. Además, escribió poemas, compuso música y tocó el piano con su mano izquierda.
El legado que dejó tras décadas de lucha
Antes de contraer COVID-19 en dos oportunidades, su capacidad pulmonar ya era inferior al 25%. El certificado de defunción indicó insuficiencia pulmonar crónica y síndrome pospolio, mientras que su hermana, Cindy McVey, sostuvo que el COVID prolongado contribuyó a su fallecimiento.
En los últimos años, la familia también buscó repuestos para uno de los pulmones de acero, cuyas piezas databan de la década de 1940. Tras su muerte, abrió una campaña en GoFundMe para afrontar los gastos del funeral. Sus seres queridos la recordaron como una mujer artística, solidaria y perseverante, cuya historia quedó marcada por el coraje con el que enfrentó las adversidades durante toda su vida.
Fuente: Radio Mitre



