Como informó el diario de los sanrafaelinos, recientemente fue rescatada Ojos de Fuego, un cóndor hembra que habitaba en la zona de El Nihuil y que poseía síntomas de envenenamiento. Tras rehabilitarse, fue colocado en su medio natural y al respecto dialogó en este caso con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, Jennifer Ibarra, integrante de la fundación Cullunche.
Primeramente, la proteccionista se mostró muy agradecida con las personas que encontraron al cóndor, que dieron aviso a puesteros, lo que originó el rescate, tratamiento y su consecuente liberación. “Es bueno que haya gente comprometida, que conoce, está y escucha y terminó en esto, en el rescate de la ‘condorita’, cuyo nombre que le pusimos es Neu Ketek (Ojos de Fuego en Huarpe). Fue liberada el viernes en la mañana en la zona de Vallecito y creemos que ya debe estar en San Rafael nuevamente porque, con lo que vuelan, no nos cabe ninguna duda. Por una cuestión de logística fue liberada en Vallecito, pero vuelan muchos kilómetros”, advirtió y añadió que eso se liga a que le calcularon una edad superior a los 30 años, lo que implica que haya tenido su pareja. Aclaró también que un cóndor tiene una esperanza de vida superior a los 70 años, y similitudes con el ser humano, por ejemplo, con que recién están en condiciones de dejar descendencia desde los 10 años de vida. “Ponen un huevo, el pichón nace, y cada dos o tres años están en condiciones de poner otro huevo”, señaló. Además, al ser “monógamos”, su presencia nuevamente en El Nihuil seguramente le generará felicidad a un macho.
En cuanto a la realidad de los cóndores en general en el sur mendocino, Ibarra expresó que la razón por la que se los ve más que antes se vincula a que “se han habituado a ver gente y que la gente se acerque bastante (y bastante irresponsablemente), sobre todo en el Cañón del Atuel”.
“No hay tanta gente haciendo daño como era antes, con balazos y más balazos, aunque cada tanto aparece uno con perdigón y balas en el cuerpo”, recordó.
Por otra parte, la proteccionista resaltó que Valle Grande debería ser un lugar más preparado para los cóndores, con más información en cartelería colocada respecto de aquella ave que tanto representa. “Todo San Rafael es el santuario de los cóndores, pero lo están desperdiciando y lo están desprotegiendo”, subrayó.







