El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó recientemente que el 42% de los habitantes de nuestro país son pobres, mientras que el 53% de los niños atraviesan esa crisis. Sobre este tema y cómo se advierte la situación dio algunos detalles a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael Lucas Galla, integrante de ANIM-CONIN, asociación que trabaja de forma permanente con los sectores más vulnerables.
Expresó que esta realidad la vienen contemplando desde hace mucho tiempo, más allá de que los números difundidos recientemente por el INDEC correspondan al segundo semestre de 2020. “La realidad es que hay familias con muchas vulnerabilidades, no solamente alimentarias o materiales, sino educacionales, de salud, son cuestiones que venimos viendo desde hace muchos años”, dijo, y agregó que “seguramente la pandemia ha ayudado a que se intensifique, pero es algo que hace mucho tiempo que como sociedad no estamos sabiendo solucionar”.
A raíz de todo esto, ha crecido también el número de niños y familias que se han acercado a comedores y merenderos de asistencia social. “Yo creo que la asistencia social viene sosteniendo un mayor trabajo en estas épocas; nosotros específicamente trabajamos con niños con desnutrición infantil, siempre tenemos nuevos casos que atender, y a muchas de las familias que ingresan después se les da de alta porque se recuperan, trabajamos con desnutridos leves y moderados”, señaló, y destacó que “hay mucha vulnerabilidad y mucha ineficiencia por parte de las entidades responsables de la sociedad para cumplir y solucionar los problemas”.
Lamentó además que lo que existe es una problemática estructural, que va más allá de la realidad actual, pues se trata de niños que son hijos, nietos o quizás bisnietos de familias pobres. Es por eso que desde ANIM-CONIN piden un abordaje más integral del tema, no solamente atacando las carencias materiales y alimenticias, sino “haciendo una fuerte inversión en las condiciones sanitarias y en educación”, para que las personas, en el futuro, “puedan defenderse”.
A medida que esa entidad sin fines de lucro va avanzando en este trabajo social, va incorporando familias que la están pasando muy mal. “Por más que demos de alta a cuatro o cinco familias, aparecen seis o siete familias con las mismas necesidades y chicos con las mismas enfermedades graves o moderadas de desnutrición”, aseguró.







