El Informe Anual de Superficie del Instituto Nacional Vitivinícola relevó los datos, que son compatibles con los de cosecha para este año. Sobre el impacto en el desarrollo del mercado, conversamos con Pablo Asens, vicepresidente de COVIAR.
«Hay varias lecturas de este informe porque uno empieza a ver un equilibrio entre la producción de los viñedos y lo que busca el mercado está consumiendo de vino, lo malo es que han desaparecido muchos productores y en el departamento San Rafael por ejemplo, en los últimos cuatro años se han perdido unas dos mil hectáreas plantadas», contó en FM Vos.
Para el dirigente, el problema es la rentabilidad. «Nada se abandona si no hay rentabilidad y en este caso, eso se vio afectado por el precio que se pagado a los productores por la uva, que no ha sido del todo bueno y no le permitió al productor poder mantener los costos de la producción», señaló.
Por otro lado, Asens afirmó que los inconvenientes con la provisión de agua han impactado negativamente en la actividad.
«El agua nos resta producción por hectárea porque no podés regar lo suficiente para la producción, es un tema complicado y hay muchas herramientas para revertir esta situación, una de ellas es el precio, pero el mayor problema sigue estando en la falta de inversión», comentó.
Para el dirigente, hay que invertir en «la generación de pozos, riego por goteo y mallas antigranizos porque te afecta la cosecha de un año o más, las plantan beben por las raíces y sino tienen agua nada sirve».
De acuerdo a lo que establece el estudio efectuado por el INV, en Mendoza la superficie cultivada de vid cayó un 3,7 por ciento mientras que en San Juan, el porcentaje fue de 7,7.
Cuestión
de imagen
Asens se refirió a la diferencia que existe en el mercado (sobre todo con el precio) con vinos que se producen en el Valle de Uco y los de San Rafael. «Es más que nada una cuestión de imagen, los vinos sanrafaelinos son de calidad y esto solamente es por el ser o parecerlo», indicó.






