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Presiones de EE.UU. a Inglaterra y Malvinas como moneda de cambio, los proyectos petroleros ingleses e israelitas en las Islas argentinas y el reequipamiento militar

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En la antesala de un esperado anuncio por cadena nacional del presidente Javier Milei referente a las Islas Malvinas, el escenario geopolítico en torno al archipiélago austral atraviesa un momento de reconfiguración. La posibilidad de un giro en la posición diplomática de los Estados Unidos —impulsada por la administración de Donald Trump en el marco de sus exigencias presupuestarias a los miembros de la OTAN—, sumada al avance de proyectos extractivistas petroleros offshore en el Atlántico Sur y la compra de armamento militar por parte del gobierno argentino, concentran la atención del análisis internacional. En diálogo con FM Vos 94.5, el destacado comunicador social, periodista y analista en política internacional Augusto Grilli Fox analizó en profundidad las variables geopolíticas detrás de la disputa, el rol de las corporaciones internacionales y la estrategia que debería adoptar la diplomacia argentina.

La maniobra de Trump y la OTAN: Malvinas como moneda de cambio diplomática

La expectación internacional creció luego de que trascendieran versiones periodísticas que indican que la Casa Blanca evalúa revisar su histórico respaldo a la posición del Reino Unido en la causa Malvinas. Sin embargo, el analista advirtió que esta postura no responde a una convicción sobre la soberanía argentina, sino a una estrategia de presión económica de Donald Trump sobre el gobierno laborista británico en el marco de los gastos de defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). «Hay que contextualizarlo en el marco de que en el mes de abril hubo, en teoría según Marco Rubio, unas filtraciones de diálogos en Estados Unidos donde se planteaba la posibilidad o la variable de rever el posicionamiento de Estados Unidos sobre la causa Malvinas en relación al punto de Argentina. Si bien en su momento se lo bajó y se dijo que eran solo ideas o propuestas, ahora lo que trascendió por un comunicado que pudo evaluar el diario The Telegraph de Inglaterra es justamente un cambio de posición, pero no por reverlo en su esencia propia del conflicto, sino en el marco de las exigencias que Estados Unidos le plantea a Inglaterra para que ascienda al 5% del Producto Bruto Interno la inversión en materia de seguridad en la OTAN«, explicó  Augusto Grilli Fox al comienzo del reportaje.

«Es ahí donde se genera una suerte de rigidez para analizarlo desde dos lados. No va desde una perspectiva o un análisis propio de la causa Malvinas en su naturaleza, sino de una moneda de negociación entre Estados Unidos e Inglaterra, que durante toda esta gestión de Donald Trump se ha encontrado con una perspectiva laborista, la cual no es de su lineamiento político. Ahí es donde las distintas percepciones en materia de inversión se han marcado profundamente», continuó exponiendo.

«Durante esta gestión en Inglaterra lo que se plantea justamente es tratar de potenciar las inversiones en materia de salud y educación sin llegar a ese 5%, un episodio similar al posicionamiento que tuvo Pedro Sánchez en España y a las diferencias que tuvo con Donald Trump. Pero con la diferencia concreta de que ahora lo que se está viendo o utilizando, entre comillas en forma diplomática, es el cuestionamiento de la posición de Estados Unidos sobre la causa Malvinas, lo cual le podría traer inconvenientes a Inglaterra». amplió.

Modificación del estatus diplomático y el tablero de apoyos en las Naciones Unidas

Consultado sobre las consecuencias reales de un eventual retiro del apoyo estadounidense a la postura británica en los organismos internacionales, Grilli Fox diferenció el reconocimiento de facto que Washington otorga hoy a la administración colonial en las islas respecto de las complejas alianzas internacionales que entran en juego dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). «Estados Unidos considera actualmente que Malvinas es un territorio en litigio entre Argentina e Inglaterra, pero reconoce de facto al gobierno británico en las islas. Un cambio de postura que retire ese reconocimiento o fuerce a Londres a sentarse a dialogar modificará el histórico alineamiento de Washington y dejará al Reino Unido en una posición de mayor vulnerabilidad diplomática«, consideró Grilli Fox.

«Ahora bien, hay que ver cómo se modifica en el mapa de Naciones Unidas los distintos votos que se van a generar. Recordemos que han habido muchas ríspideces con la Liga de Países Árabes, y esos países árabes han sido votos que históricamente han acompañado a la Argentina. Hay que ver si en esta relación de Javier Milei con el gobierno de Benjamin Netanyahu y con el gobierno de Donald Trump siguen existiendo esos posicionamientos. Por eso es un poco difícil anticiparse a cuáles pueden llegar a ser las variables hasta no tener un planteo concreto por parte de Estados Unidos», analizó.

Explotación petrolera offshore, la trama de corporaciones de Israel y el uso político interno

Ante las versiones que indican que el Poder Ejecutivo enviará un proyecto de ley al Congreso para sancionar a las corporaciones que realicen actividades extractivas sin autorización argentina en el Atlántico Sur —como el proyecto petrolero offshore Sea Lion—, el especialista remarcó la complejidad del mapa de intereses comerciales, donde convergen capitales británicos e israelíes. «Es muy interesante cómo se empiezan a entrecruzar intereses. Es ahí donde uno ve muy poco probable que Inglaterra quiera llegar a ceder en el posicionamiento, justamente en este momento donde proyectan acciones extractivistas tanto a nivel petrolero como a nivel pesquero y con sociedades concretas de Israel, donde el gobierno de Benjamin Netanyahu ha acompañado a estos sectores«, opinó el analista.

«Por eso uno no es escéptico pero sí está expectante en relación al tipo de anuncio, dado que también se filtró que se han demorado hasta el jueves en hacerlo debido a asesoramientos de servicios de inteligencia y de Cancillería. Uno quiere creer que va a tener una base argumental o estructural concreta en relación a lo que se plantee. También hay que entender la utilización política en un marco donde la situación en materia económica en el país no es la óptima o la deseada por el Gobierno. Ver si esto se transforma en un uso político para tratar de reconducir o reinventar el proceso de comunicación en un gobierno que viene con problemas concretos a nivel económico», expresó.

La estrategia diplomática integral: cautela, integración cultural y reconstrucción del diálogo

Respecto a cuál debería ser la hoja de ruta que adopte la Argentina para frenar la explotación de sus recursos naturales en las Islas Malvinas y avanzar de forma sostenible en el reclamo de soberanía, el analista enfatizó la importancia de la diplomacia profesional, desestimando la confrontación bélica y proponiendo instancias de vinculación cultural con los habitantes del archipiélago. «Las buenas y sabias gestiones diplomáticas son aquellas que van en silencio. Entiendo que el planteo debe ser de construcción, sobre todo teniendo en cuenta que la posición argentina históricamente ha sido la de abrir el diálogo; desde la guerra de Malvinas siempre ha sido planteada en instancias diplomáticas. Creo que eso no se debe modificar y las acciones que se vayan a plantear deben estar proyectadas y mancomunadas en una lógica que permita planificar la recuperación de las islas. Hablar de recuperación y soberanía no quiere decir ni ruptura ni volver a ingresar en instancias bélicas o peligrosas», destacó el experto.

«Sin duda esto se debe enmarcar y proyectar principalmente en la reconstrucción del diálogo para que los argentinos puedan volver a circular ampliamente por las islas. En base a eso, proyectar en el mediano y largo plazo convenios que articulen la ciudadanía de Malvinas en la Argentina para poder encontrar un fenómeno cultural que vaya abrazando y conteniendo a las islas nuevamente, dando así una instancia superadora», añadió.

El plan de modernización de las Fuerzas Armadas y el frente interno de Defensa

Finalmente, al evaluar las recientes compras y negociaciones de equipamiento militar impulsadas por la gestión nacional —entre las que destacan la incorporación de cazas F-16 y la negociación por helicópteros Black Hawk—, Grilli Fox analizó la medida como un intento de recomponer el vínculo con el estamento militar frente al malestar por los haberes, las bajas en las filas y el distanciamiento político con la vicepresidenta Victoria Villarruel. «Se interpreta que se está tratando de empezar a dar algún tipo de respuestas concretas hacia el sector de las Fuerzas, tanto a nivel armamentístico como salarial, en un contexto donde no se han cubierto las expectativas de los sectores de defensa en relación a lo que se esperaba del gobierno de Javier Milei. Esto se debe a la cantidad de retiros que han existido y a los sueldos en el Estado que han quedado postergados, además del manejo de la obra social de las Fuerzas, la cual todavía no se termina de regularizar ni de poner en condiciones en materia de prestaciones«, sostuvo Fox.

«Creo que están tratando de apuntar a los distintos sectores y las distintas necesidades, sobre todo entendiendo lo que representó en materia de defensa la ruptura con la vicepresidenta Victoria Villarruel y esta suerte de alejamiento que se generó a partir de esto. Están tratando de atacar de alguna manera ese distanciamiento con este tipo de medidas y acciones; habrá que ver si alcanza y qué resultados da de inmediato«, cerró.

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