En medio de una paralización de la industria de la construcción que ya lleva varios meses, el presidente de la Confederación de PYMES Constructoras de la República Argentina, Gerardo Fernández, destacó la preocupante situación de las PYMES constructoras que no han podido cobrar la obra pública nacional desde 2023. “Lo que se debía cobrar en noviembre era lo trabajado en septiembre. Hoy tenemos empresas al borde del colapso, intimadas a continuar contratos sin haber recibido ningún pago”, expresó con pesar a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
La incertidumbre se agrava al considerar que, aunque se suspendieron las ejecuciones, las obligaciones ya vencidas generan una amenaza constante de embargos y ejecuciones. “Esto no hace más que estirar la agonía. El problema real va más allá de postergar una ejecución; es necesario solucionar los contratos, cumplir las obligaciones y recomponer la situación para seguir con las obras”, destacó Fernández.
El presidente de la Confederación de PYMES Constructoras resaltó la complejidad de la situación actual, donde las empresas han utilizado su capital de trabajo, han comprometido sus beneficios en la compra de materiales y han pedido créditos para pagar al personal. “Hoy tenemos un gran número de empresas en crisis, con una descapitalización importante debido a la falta de cobros”, expuso.
La industria de la construcción, según Fernández, es el sector más afectado. Despidos masivos, pérdida de más de 100,000 puestos de trabajo registrados hasta noviembre, y la falta de nombramientos de funcionarios para la firma de pagos contribuyen a una situación desesperante. “Hemos tenido reuniones con funcionarios que prometieron cumplir obligaciones, pero cambios en el gobierno han dejado esas promesas en el olvido”, señaló.
La inseguridad jurídica y el incumplimiento de contratos por parte del Estado se han convertido en un problema central. “Existe una especie de vacío legal, y los contratos están incumplidos de facto. Mientras se debate en el Congreso una ley que puede ser fundamental, nuestras empresas están sufriendo y quebrándose porque no están cobrando”, afirmó Fernández.
El presidente destaca la realidad tangible de las PYMES constructoras, que a menudo conocen personalmente a sus empleados y enfrentan despidos que afectan a familias enteras. “La gente imagina la industria de la construcción como megacorporaciones, pero en realidad, son pequeñas empresas que conocen a cada trabajador. Despedir a un obrero no es despedir a un desconocido, es despedir a un familiar, a un hijo”, explicó con angustia.
Fernández también criticó la decisión de paralizar la obra pública, cuestionando la viabilidad de planteamientos ideológicos que no se ajustan a la realidad. “Decir que no hay más obra pública es una simplificación que no refleja las necesidades y la complejidad de la construcción en el país”, destacó.
En medio de la crisis, el presidente de la Confederación de PYMES Constructoras llama a la reflexión sobre el estigma que rodea a la industria de la construcción, recordando que la mayoría de las empresas son emprendimientos familiares comprometidos con su trabajo. “No podemos permitir que un estigma generalizado afecte a todos. La construcción pyme es más que estereotipos; es la lucha diaria de pequeños empresarios por mantenerse a flote”, concluyó Fernández.







