Un informe reveló un diagnóstico sobre el comportamiento de las ventas en grandes supermercados durante el primer semestre de 2026. Basado en la encuesta histórica del INDEC —que releva establecimientos de más de 200 metros cuadrados—, el estudio expone que el consumo acumuló seis meses consecutivos de retracción interanual y registró un descenso del 9% en comparación con la media del período 2017-2025. El fenómeno combina el fin del estoqueo impulsado por la desaceleración inflacionaria con una marcada falta de liquidez en los hogares que altera los hábitos de compra hacia comercios de cercanía. No obstante, las facilidades de financiación sostuvieron rubros específicos como la carne, mientras que la distribución territorial expuso marcadas diferencias: las provincias del norte sufrieron caídas superiores al 30%, mientras que la Patagonia mostró números positivos. En una entrevista con FM Vos (94.5), Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, analizó los datos de la serie, el peso de los costos fijos y las asimetrías provinciales.
Serie histórica, caída de ventas y reconfiguración por liquidez
Los datos del primer semestre de 2026 confirman una tendencia bajista en las grandes superficies comerciales. La pérdida de poder adquisitivo y el incremento de los gastos fijos obligaron a las familias a modificar la administración de sus ingresos, según lo que se dio a conocer en la nota. «Hay que hacer aclaraciones previas: la encuesta del INDEC no contempla la totalidad de los establecimientos, sino a los grandes supermercados de al menos 200 metros cuadrados de superficie, o aquellos que cuenten con sucursales que entre todas superen esa medida en conjunto. No se cuenta el supermercado barrial o de magnitud más chica. Decidimos incorporar la comparativa histórica porque el consumo masivo atraviesa un proceso de retroceso y la cuestión era entender qué tanto disminuyó, entendiendo también que hay cambios de hábitos del consumidor derivados de las crisis económicas”, explicó.
«Al mirar el dato de junio, el último disponible, en la comparación interanual el consumo cae 3,1%. A nivel nacional se acumulan 6 meses consecutivos de caída en 2026. El acumulado del primer semestre está 2,8% abajo respecto a 2025, y si comparamos contra el promedio de los primeros semestres de 2017 a 2025, la caída es del 9%. La serie vigente de INDEC arranca en 2017”, aclaró Alejandro Pegoraro.
«Hay una cuestión clave. En épocas de alta inflación, como 2022 o 2023, el ahorro se canalizaba paradójicamente vía consumo. Se compraban, por ejemplo, cinco paquetes de yerba para eficientar el gasto ante el cambio constante de precios. En los tiempos actuales, la compra grande del mes se ve imposibilitada en una parte de los hogares directamente por la falta de liquidez. Eso lleva a cambiar el canal de consumo al autoservicio de barrio o pequeño supermercado para hacer la compra del día, administrando la liquidez día por día o semana por semana dada la caída generalizada de ingresos. Entonces hay un doble factor en este cambio de consumo. La inflación colaboró mucho, pero la crisis de los ingresos también generó esto”, señaló durante la nota.

Comportamiento por rubros: La financiación en carne frente al retroceso masivo
El análisis por categorías de productos muestra caídas generalizadas en los artículos de primera necesidad de la canasta alimentaria, con la excepción del rubro cárnico, traccionado por las alternativas de pago en cuotas en las grandes cadenas. «En el primer semestre de este año, la categoría que más crece en ventas en supermercados a nivel nacional es la carne, con un 12%. El consumo de carne vacuna no está en niveles muy altos en términos agregados, pero el crecimiento en supermercados se explica por la financiación. En una carnicería de barrio hay algunas opciones o descuentos puntuales, pero en los supermercados existe un nivel de financiación mucho más importante”, sostuvo sobre las preferencias de los consumidores a la hora de comprar carne.
«Aún con interés, la posibilidad de pagar en seis cuotas permite al hogar consumir hoy para pagar a futuro y sostener una canasta mínima. Para el resto de los rubros que sufren la compra diaria chica no hay repunte: la categoría almacén cae casi 4% en el semestre, bebidas cae 10% y lácteos cae 6%. La gran mayoría muestra caídas muy significativas”, informó Alejandro Pegoraro.
Disparidad territorial: el desplome del norte frente al impulso de la Patagonia
El impacto de la retracción económica no se distribuyó de forma homogénea en el mapa nacional. Las provincias con alta dependencia del empleo y la obra pública registraron retrocesos severos, mientras que las jurisdicciones vinculadas a la actividad energética mostraron subas. «Al mirar la mayoría de los indicadores económicos, Neuquén y Río Negro se salen del resto. Neuquén por lejos, con un crecimiento cercano al 13% a contramano del país, y Río Negro empezando a mostrar repuntes por mayor actividad. Esto está explicado por una actividad económica en picos históricos que tracciona a muchos otros sectores de la economía provincial, como transporte, servicios profesionales, logística, los comercios, movimientos urbanos que hacen que muchas personas empiecen a ir a trabajar a esos lugares generando pequeños poblados. Todo esto hace que levante la actividad en esas provincias y por ende el consumo”, detalló.
«En los casos más graves están Formosa, que cae prácticamente 36%, Corrientes al 33% y Tucumán al 33%. Hay un nivel de afectación muy fuerte en las provincias del norte. El problema no es sólo si el salario crece o no por encima de la inflación, sino el ingreso disponible, es decir, el encarecimiento del costo de vida fijo por alquileres, luz y agua deja menos resto para consumir en supermercados”, indicó el director de Politikon Chaco.
«En el norte, el sector público históricamente fue la locomotora que inyectaba dinero vía salarios u obra pública. Al estar eso en un piso, resiente la dinámica comercial. Casos como Mendoza o Entre Ríos caen cerca del 15%, y la provincia de Buenos Aires cae 6%. Hay otras excepciones como La Pampa o San Luis con leves repuntes por debajo del 1%. Pero la situación general es de retroceso. Los cambios de hábitos vienen dados mayoritariamente por la necesidad de hacer rendir el peso. Antes era por inflación, hoy es porque no hay otro peso que acompañe”, finalizó Alejandro Pegoraro.



