A un mes del comienzo del otoño, los comercios de Mendoza comenzaron a recibir más clientes en busca de ropa de abrigo. Sin embargo, ese mayor movimiento no se traduce en ventas: predominan las consultas, las pruebas y la comparación de precios.
En locales del centro, los comerciantes coincidieron en que el flujo de personas creció en los últimos días, aunque el consumo sigue siendo cauteloso. “Hay más consultas que compras. La gente recorre, se prueba y analiza, pero compra poco”, explicó a El Sol una vendedora de la zona.
El contexto económico impacta de lleno en el comportamiento de los consumidores. Las familias priorizan gastos y limitan las compras a lo esencial, dejando de lado la reposición anticipada de prendas.

En paralelo, el recambio de temporada ya se siente en los precios. Según un relevamiento en comercios textiles, un conjunto básico para chicos —compuesto por remera de manga larga, pantalón de jogging de frisa y campera— ronda los $69.900.
A ese valor se suman otras referencias del mercado. Desde una empresa dedicada al rubro textil indicaron que una remera de manga larga cuesta alrededor de $22 mil y una campera desde $47 mil. “El uniforme es un producto de uso diario, por lo que la calidad es clave para que dure en el tiempo”, explicaron desde ese comercio.

En cuanto al consumo, advirtieron un cambio claro respecto a años anteriores. “Antes un cliente compraba varias prendas para el recambio. Ahora compra una sola y la estira lo más posible”, detallaron.
La tendencia se repite en toda la indumentaria. Donde antes se adquirían varios conjuntos o más de un pantalón, hoy se opta por lo básico. Además, las familias ya no adelantan compras de toda la temporada, sino que esperan el cambio de estación para renovar lo necesario.
Sobre los precios, comerciantes indicaron que, en general, se mantienen relativamente estables en comparación con el año pasado, con aumentos moderados en algunos productos. En otros casos, incluso, señalaron valores similares a los de 2025.
Un sector golpeado
El escenario local se da en paralelo a una crisis más amplia en la industria textil. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (indec), la fabricación de productos textiles registró una caída interanual del 33,2% en febrero.
El informe advirtió que el segmento de tejidos y acabados fue el más afectado, con una baja del 47% respecto al mismo período del año anterior. Entre las causas, se destacan la caída del consumo y la mayor competencia de productos importados.

A esto se suma el impacto en el empleo. De acuerdo con la Federación de Industrias Textiles Argentinas, el sector acumula miles de puestos de trabajo perdidos en el último año.
En este contexto, la temporada de invierno comienza con una postal repetida: más gente en los locales, pero compras más medidas y enfocadas en cubrir lo indispensable.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/ropa-de-invierno-en-mendoza-muchas-consultas-y-pocas-ventas/







