Máximo Sat es un sanrafaelino de 17 años que se encuentra por estos días en Bremen, Alemania, gracias a un intercambio de un año que comenzó en agosto pasado y que organiza el Rotary Club Internacional con chicos menores de 18 años. En este caso, la gestión local se hizo a través del Rotary Club Gaia.
Sat debe ir a la escuela, estudiar y llevar a cabo una vida normal mientras aprende el idioma alemán. Para dar a conocer lo que es esta experiencia, dialogó con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
El joven había estudiado apenas durante dos meses el alemán, antes de emprender este viaje, por lo cual ha sido todo un desafío, pero reconoce que ha sido cuestión de tratar, de equivocarse y de aprender de los errores. Al principio, durante los primeros días de agosto de 2019, debió manejarse con el idioma inglés.
Debido a la modalidad del intercambio, Máximo se está quedando en la casa de una familia, luego de estar seis meses en otra casa.
En cuanto a las cuestiones que le han impactado, señaló que “la gente es muy estructurada, siempre hay una tabla horaria: a las 6 y media se desayuna, a las 7 tenés que salir en bicicleta a la escuela o al trabajo”. “Eso me impactó, porque en Argentina yo llevaba una vida bastante desestructurada, desayunando cuando quería, hacía las cosas como quería y acá no, es muy estricto. Es muy chocante cuando llegás, porque ellos son de primer mundo y manejan todo de otra manera, las cosas les salen perfectas”, expresó. Además, hay un alto grado de conciencia con el medioambiente, con permanente reciclado de materiales, algo que también es muy distinto a lo que se ve en nuestro país.
Considera como algo muy positivo el hecho de que el alemán promedio le dé enorme importancia al estudio. “Ellos saben que si no estudian, no se salvan y que nadie les va a regalar nada. Una de las cosas que más me llamó la atención es que en la escuela no tienen faltas como tenemos en Argentina, donde podemos faltar diez veces y no va a pasar nada. Acá eso no existe, en la escuela hay que aprender”, destacó.
A pesar de muchos prejuicios, en Alemania los inmigrantes son bien tratados y se les dan las mismas oportunidades que a los alemanes, “es cuestión de cada quien si las toman o no”.
Una gran diferencia con nuestro país, desde su punto de vista, es la notoria calidad de vida que se puede sentir allí en cuanto a servicios básicos, y que no hay las enormes diferencias sociales que solemos ver en Argentina.







