El Observatorio Vitivinícola Argentino es un ente que centraliza su enfoque y análisis en el sector vitivinícola y la inteligencia de negocios. Busca democratizar la información de la actividad vitivinícola y llegar en forma gratuita y sencilla a todos los sectores, para posicionar los vinos argentinos en los mercados internacionales, reimpulsar el mercado local y apoyar el desarrollo de los pequeños productores de uva. Actualmente sus indicadores se muestran favorables respecto al desarrollo de la actividad vitícola en la provincia.
Para conocer detalles, desde FM Vos (94.5) y Diario San Rafael dialogamos con Daniel Rada, director del observatorio. “Veníamos de un año con una buena performance en los números de la actividad, aunque con una composición distinta. En 2020 tuvimos la explosión de los graneles y este año se revirtió eso y está creciendo el vino en botellas y, en general, los vinos fraccionados. Las cifras que nos está brindando el INV indican que en el interanual noviembre-noviembre, el crecimiento de los vinos fraccionados está en el 9%. Lamentablemente, como dije, ha decrecido la exportación de graneles, pero siempre es un buen dato el crecimiento de los productos fraccionados, que tienen mejor precio en el mercado. Nuestro fuerte sigue siendo el Malbec, que es el ícono de los vinos de exportación argentinos. Hace tiempo que vemos que tenemos dos grandes destinos de exportación: Estados Unidos y el Reino Unido, con cifras volumétricas del 25% y 13%, respectivamente. Brasil también es un muy buen destino de exportación Los vinos tintos lideran esos volúmenes exportables.
También destacó que, a pesar de las permanentes turbulencias económicas, a lo que hay que agregar ahora el tema logístico, afortunadamente no hemos tenido el impacto negativo que sí ha afectado a otros países exportadores importantes. Estados Unidos y Alemania están teniendo serios problemas logísticos que impactan en los precios y esa situación nos favorece para tratar de ganar nuevos mercados. La industria vitícola argentina está acostumbrada a optimizar su funcionamiento, a equilibrar las ventas en mercados internos y externos, es una industria que, ante la adversidad, se vuelve más competitiva. No obstante, si observamos la evolución del tipo de cambio real en los últimos dos años y medio, encontramos que, a pesar de estar un poco retrasado, no tiene diferencias significativas con la inflación. Otro tema que hay que resaltar es que las pequeñas bodegas importadoras recibieron el año pasado el desgravamiento del derecho de exportación; esto es muy importante para ese sector. Las bodegas que exportan más de un millón de litros anuales tienen un gravamen del 4,5%, las que exportan en el segmento de un millón a 500 mil litros anuales están gravadas con la mitad del arancel, y las que exportan menos de 500 mil litros, están libres de aranceles. También ha ayudado el hecho de que los reintegros a la exportación, que eran del 3,25%, se aumentaron al 7%. En fin, son medidas que, si bien no alcanzan a compensar la evolución del tipo de cambio, ayudan mucho”.







