El paro convocado por ATE para este miércoles en los aeropuertos de Argentina, que había comenzado con una protesta en el acceso al Aeroparque Metropolitano, y obligaba a sostener al menos el 75% de las prestaciones aéreas durante las franjas afectadas, fue pospuesto hasta nuevo aviso.
La medida de fuerza involucraba a trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y había generado preocupación entre los pasajeros por posibles demoras, reprogramaciones y cancelaciones.
El paro había sido anunciado en el marco de una jornada nacional de lucha y contemplaba paros, movilizaciones y asambleas en dos franjas horarias: de 9 a 12 y de 18 a 21 durante ambas jornadas. Entre los aeropuertos alcanzados se encontraban Ezeiza y Aeroparque Jorge Newbery.
Finalmente, la medida quedó sin efecto hasta nuevo aviso. De esta manera, el escenario de posibles interrupciones que había sido advertido para los vuelos comerciales no se concretará bajo el esquema originalmente anunciado.
A ese reclamo se sumaba la exigencia de reabrir la negociación paritaria sectorial, además de cuestionamientos vinculados con las condiciones laborales y el financiamiento de distintas áreas que funcionan en los aeropuertos.
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, había planteado el deterioro de los ingresos de los trabajadores y las condiciones en las que desarrollan sus tareas.
“Los salarios se encuentran absolutamente deteriorados y no se corresponden con las altas responsabilidades que se ejercen en el sector. Además, todos los días las condiciones laborales empeoran”, advirtió.
Entre los reclamos también figuraba el financiamiento de las tareas operativas del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI) y de fiscalización en los aeropuertos del país.
Qué podía pasar con los vuelos durante la protesta
Antes de levantar la medida, ATE había previsto que durante las franjas de protesta se mantuvieran únicamente los vuelos sanitarios, humanitarios, de traslado de órganos y oficiales. Por fuera de esos servicios, la actividad comercial podía verse afectada.

El Gobierno, por su parte, había intimado al gremio a garantizar un mínimo del 75% de las prestaciones aéreas, debido a que la aeronáutica comercial había sido considerada un servicio esencial bajo la normativa vigente.
La ANAC había señalado que, aun con ese esquema, podían producirse demoras o reprogramaciones puntuales, dependiendo de las características de cada aeropuerto y de la operación de las distintas compañías aéreas.
El reclamo de ATE al Gobierno nacional
Al anunciar la medida, Aguiar había cuestionado al Gobierno por el impacto que las decisiones adoptadas en materia salarial y presupuestaria tenían sobre los trabajadores de la ANAC.
“Si se producen demoras o cancelaciones, no será por culpa de los trabajadores. Hemos comunicado la medida de fuerza con suficiente antelación para que el Gobierno pudiera responder a cada una de nuestras demandas y eso hasta ahora no sucedió”, afirmó.
En la misma línea, el dirigente sostuvo que “desde enero, el Gobierno viene incumpliendo con los acuerdos paritarios y además ha desfinanciado las áreas operativas y de fiscalización en todos los aeropuertos”.

De acuerdo con el planteo sindical, el conflicto incluía tres reclamos centrales: el pago de los aumentos correspondientes a adicionales ya acordados, la reapertura de la paritaria sectorial y el financiamiento de las áreas operativas y de fiscalización.
Con el levantamiento del paro, los vuelos que podían verse afectados por la medida dejan de estar alcanzados por ese esquema de protesta, aunque el conflicto salarial y laboral planteado por ATE había sido el motivo que llevó al gremio a convocar la medida de fuerza.
Fuente: Canal 26



