El colapso parcial registrado semanas atrás en la mina de uranio Los Gigantes, ubicada en Córdoba, volvió a exponer un problema que afecta a varias provincias argentinas y en especial nuestro San Rafael: la falta de remediación en yacimientos que dejaron toneladas de residuos radioactivos y tóxicos. La preocupación también alcanza a Mendoza y, particularmente, a la mina de Sierra Pintada, ubicada en nuestro departamento, que aún aguarda por la finalización de un plan de saneamiento. Así lo expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 el biólogo y activista ambiental Raúl Montenegro Karlic, quien advirtió sobre los riesgos que representan estos pasivos ambientales para todos los sanrafaelinos.
Montenegro Karlic recordó que “salvo el caso de un proceso iniciado en Malargüe, en Mendoza, las minas de uranio en Argentina están sin remediar”. Según explicó, estos yacimientos no solo acumulan uranio, sino también lo que llamó sus “hijas radioactivas”: “No se trata en una mina de uranio solamente uranio, sino el uranio y sus hijas radioactivas, por ejemplo, radio 226, radio 222 que es gasoso, de pronto en Polonio 210”. A estos elementos se suman metaloides como arsénico y manganeso, que refuerzan la peligrosidad de los depósitos.
Sobre el caso cordobés, el especialista aclaró que “en Los Gigantes no hubo rotura de dique como se difundió, pero sí fuga”, lo que expuso la “irresponsabilidad que ha tenido la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la autoridad regulatoria nuclear”. Para el ambientalista, lo ocurrido demuestra que los sitios abandonados representan “la posibilidad de un colapso masivo”, sobre todo en el contexto de fenómenos extremos vinculados al cambio climático.

Al analizar la situación de Sierra Pintada, en San Rafael, Montenegro Karlic señaló que “hubo tareas, se inició, lo que pasa es que no está finalizado”. Recordó que el yacimiento mendocino concentra dos grandes grupos de residuos: los propios de la explotación y otros que llegaron desde fuera de la provincia. “Sierra Pintada ha sido el lugar donde se han llevado, para nosotros en forma ilegal, todos los tambores de residuos radioactivos de baja actividad de la empresa Dioxitek”, indicó.
El biólogo detalló que se trata de unos 5.000 tambores de 200 litros que fueron trasladados desde Córdoba, sumando otro componente de riesgo a la mina sanrafaelina. “De alguna forma utilizan a Sierra Pintada como un vertedero para residuos radioactivos de otra jurisdicción”, criticó.
La situación en Córdoba tampoco está exenta de peligros. Montenegro Karlic explicó que la planta de Dioxitek en Alta Córdoba “tiene 57.600 toneladas de residuos radioactivos de baja actividad en plena zona urbana de la ciudad de Córdoba, y lo que es peor, sin ningún tipo de membrana por debajo”. Consideró que lo ocurrido en Los Gigantes “es simplemente hacer salir a la superficie algo escandaloso: que las minas de uranio siguen sin ser remediadas”.
El especialista también advirtió sobre la dificultad de llevar adelante estos procesos en un contexto de crisis. “Dada la situación económica que está sufriendo Argentina, la posibilidad de que se deriven recursos para remediación son muy bajos”, señaló, al tiempo que calculó que “en el caso de la mina de uranio de Los Gigantes estamos hablando de montos cercanos a los 100 millones de dólares”.
En lo que respecta a Sierra Pintada, Montenegro Karlic recordó que, a diferencia de Malargüe, nunca estuvo contemplada dentro del financiamiento del Banco Mundial para remediación, ya que la intención original de la Comisión de Energía Atómica era reiniciar su explotación. “Afortunadamente, gracias a los resultados judiciales, quedó claro que no puede haber explotación aunque esté remediada, hasta que no esté finalizada esa remediación”, afirmó.
No obstante, el problema radica en los tiempos. “El riesgo es indudable, pero con la crisis económica que enfrentamos no sabemos cuándo va a estar terminada esa remediación”, advirtió. En este sentido, insistió en que los residuos acumulados representan un peligro real para las comunidades cercanas, sobre todo ante precipitaciones extraordinarias. “Estamos ante el fenómeno de cambio climático global, y en los lugares donde hay minas de uranio sin remediar, el riesgo es particularmente grave”, expresó.

En Córdoba, ejemplificó, una lluvia intensa podría arrastrar contaminantes hacia el lago San Roque, una de las principales fuentes de agua potable de la provincia. En Mendoza, la amenaza se concentra en el arroyo Tigre y en las napas subterráneas que abastecen a San Rafael de agua potable.
Finalmente, Montenegro Karlic subrayó la importancia de la participación social y el rol de la información en este tipo de problemáticas. “Estas entrevistas empujan decisiones fundamentales para que comunidades como el Valle de Punilla o San Rafael tengan la remediación que necesitan”, sostuvo.







