El pasado 7 de octubre, una noticia circulaba en la comunidad del colegio Del Carmen: a una maestra le habían robado la moto con la que diariamente se trasladaba al trabajo. En medio del desconsuelo por el acto delictivo, las madres de los alumnos tomaron la iniciativa de recaudar fondos para comprarle un nuevo vehículo. El pasado miércoles, diez días después, el esfuerzo colectivo dio frutos y la profesora ya tiene una nueva motocicleta.
Mariana Martínez, una de las madres organizadoras, compartió con Diario San Rafael y FM Vos 94.5 los detalles de cómo lograron el objetivo. “Todo empezó como un sueño, como un desafío, pero en ese momento no imaginábamos que lo íbamos a cumplir tan rápido”, confesó. La solidaridad se puso en marcha casi de inmediato: “Se vendieron todos los números de la rifa en tan solo cinco días. ¡Fue increíble! Muchas familias participaron y hasta los niños aportaron con sus ahorros, siempre con una sonrisa”.
La colecta, que fue organizada mediante la venta de rifas, se convirtió en un ejemplo de la capacidad de una comunidad de unirse frente a una adversidad. El número de la rifa tenía un costo de cinco mil pesos y los premios eran atractivos: “El primer premio es de 100 mil pesos en efectivo, el segundo de 50 mil y el tercero de 30 mil”, explicó Martínez. El sorteo está previsto para el primero de noviembre ante escribano público, lo que promete mantener viva la expectativa en la comunidad.
Martínez destacó la rapidez con la que lograron alcanzar el objetivo. “Todo sucedió en tiempo récord, la verdad es que no esperábamos vender todos los números en tan poco tiempo, pero la respuesta fue increíble. La solidaridad de la gente superó nuestras expectativas, incluso cuando ya no quedaban números, seguían contactándose para aportar de alguna manera”, relató con emoción.
Además del compromiso de las familias, Martínez agradeció el apoyo de algunos comercios locales, que se sumaron para colaborar. “Queremos agradecer especialmente a Anuar y Diego de Frascaroli Bikes, Benelli, que nos ayudaron muchísimo para que este sueño se hiciera realidad”, destacó. Este tipo de colaboración entre la comunidad y los negocios locales permitió que el esfuerzo colectivo llegara a buen puerto en tiempo récord. El dinero recaudado fue suficiente para comprar una motocicleta nueva. “Ya le compramos la moto a la seño”, confirmó Martínez, visiblemente satisfecha con el resultado. “La entrega fue muy emocionante, citamos a los niños y a los padres que quisieran acompañarnos, y ver la cara de la Seño cuando la recibió fue gratificante. No podía creerlo, estaba muy emocionada. Los niños también estaban felices, fue un momento muy especial”, recordó con una sonrisa.
Para la maestra, el robo de su moto había significado no solo la pérdida de un objeto material, sino también de su medio de transporte, algo que complicaba su día a día.
Sin embargo, este acto de solidaridad ha tenido una repercusión que trasciende el caso puntual de la maestra. “Es raro el día en que no se roban por lo menos una moto. Este flagelo ha ido creciendo exponencialmente este año y afecta a muchas familias”.
“Sabemos que no podemos resolver el problema de la inseguridad, pero al menos pudimos devolverle un poco de tranquilidad a la seño”, afirmó Martínez, quien también reflexionó sobre la necesidad de tomar medidas de seguridad adicionales para proteger estos vehículos en el futuro. “Ahora tendrá que guardar la moto en otro lugar, quizás dentro del colegio, y reforzar las medidas de seguridad”, comentó.
“Al final, esta es una historia con un final feliz”, reflexionó quien no ocultó su orgullo por lo que lograron juntos. “Es gratificante saber que cuando nos unimos, podemos hacer grandes cosas. Este es un claro ejemplo de eso”, concluyó.







