En medio de las repercusiones que generó el aumento del 31 al 33% a las retenciones de la harina y aceite de soja, más la creación de un Fondo de Estabilización del Trigo, desde el Gobierno salieron a defender las medidas, las cuales argumentan que tienen como fin neutralizar “el costo de la tonelada” de dichos productos.
El primero en expresarse fue el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien afirmó ayer que la decisión del Ejecutivo «no afectará a los productores» y explicó que «once empresas exportadoras» de harina y aceite de soja estarán alcanzadas por la medida.
«La medida establece la suspensión temporaria del diferencial de 2 por ciento de los derechos de exportación de harina y aceite de soja del decreto 790/20. La suspensión de estos derechos de exportación hará que vuelvan al 33%, porcentaje que ya las empresas le descuentan al productor», señaló el funcionario.
En conferencia de prensa, el titular de la cartera agraria destacó que «a los productores no se los afectará con esta medida, ya que tributan el mencionado porcentaje». Y detalló: «Esta medida alcanza a once empresas exportadoras de su producto de la soja, de las cuales ocho representan el 95% del total de las exportaciones».







