Un espectáculo deportivo correspondiente a la Copa Vendimia que organiza la Liga Sanrafaelina de Fútbol, se vio empañado por una serie de hechos violentos que incluyeron la presencia de un arma de fuego portada por un joven, y múltiples agresiones de parte de hinchas hacia sus rivales y efectivos policiales.
Lo anterior ocurrió durante la tarde del domingo en el Club Constitución y sus inmediaciones, donde el local recibió al Club Sportivo Balloffet, en el marco de los octavos de final del mencionado certamen.
El cotejo se disputó con ambas parcialidades y sin la presencia de policías en el interior del estadio, todo un riesgo que decidieron contraer los organizadores del suceso, cuidando su economía.
Los inconvenientes en el “cajoncito amarillo” comenzaron con el partido ya iniciado. Un grupo de personas vinculadas al club local y que estaba fuera del estadio, arrojó proyectiles (piedras) contra hinchas del cruzado. Producto de esta agresión, una joven resultó herida y debió ser hospitalizada. La misma suerte corrió una agente de la seguridad privada que contrató Constitución para velar por “la tranquilidad” del evento. Fue impactada por una bengala que le afectó uno de sus ojos. Ambas fueron trasladadas al hospital Schestakow, donde recibieron atención médica.
Un arma que asustó a todos
Otro de los graves episodios que ocurrió en el Club Constitución, lo protagonizó un joven que portaba un arma de fuego, quien se ubicó en el arenero situado al este de la tribuna visitante. Desde allí apuntó en reiteradas ocasiones a los hinchas, e incluso – según testigos – gatilló, pero afortunadamente no salió ningún disparo. Allí se produjeron corridas de varias familias buscando refugio en la salida del reducto.
Incidentes al finalizar
El combo de hechos de violencia se completó una vez finalizado el encuentro que, por penales, ganó Balloffet. Integrantes de la parcialidad local comenzaron a arrojar proyectiles y exhibían armas blancas, de acuerdo al relato de hinchas del cruzado que de inmediato buscaron retirarse del lugar. Con la policía en el exterior, se produjeron enfrentamientos entre barras y uniformados, que debieron apelar al uso de armas largas para disuadir a los violentos. De momentos la avenida Comodoro Pi se transformó en un verdadero “campo de batalla”, de acuerdo al relato de numerosos testigos.






