El desarrollo logístico y la conectividad comercial entre la región de Cuyo y la República de Chile continúan condicionados por severas limitaciones operativas e institucionales. A pesar del potencial estratégico que representa el Paso Pehuenche como vía de escape para el transporte de carga pesada, la falta de habilitación para todo tipo de mercaderías y la persistente carencia de infraestructura energética básica frenan su consolidación. Carlos Messina, presidente de la Asociación Propietarios de Camiones de Mendoza (APROCAM), expuso la realidad que atraviesa el sector transportista, detalló las gestiones impulsadas ante la Comisión de Mercosur de la Legislatura provincial y analizó el impacto económico de un corredor binacional que, a la fecha, continúa operando con grupos electrógenos y bajo la órbita de decisiones centralizadas en Buenos Aires.
SENASA y las trabas regulatorias que limitan el flujo
El impedimento para consolidar un flujo continuo de camiones por el sur provincial no responde a factores geográficos, sino a la falta de coordinación y autorizaciones específicas por parte de las dependencias federales. «El principal inconveniente que presenta el Paso Pehuenche hoy en día es que no se encuentra habilitado para todo tipo de cargas. Existe un abanico muy restrictivo de mercaderías habilitadas: hay ciertos productos que pueden cruzar sin problemas, pero la gran mayoría de las cargas hoy no pueden utilizar este corredor debido a que los organismos de control fronterizo, puntualmente el SENASA, no autorizan el tránsito de diversas materias primas y productos manufacturados. Para destrabar esta situación dependemos exclusivamente de las autoridades competentes en la frontera, de la decisión política de las direcciones centrales de estos organismos en Buenos Aires y de una coordinación real y efectiva con sus pares de Chile», declaró Messina en FM Vos 94.5.
«Lograr aceitar y mover esa burocracia cuesta mucho desde el interior del país. Es un trabajo complejo porque la provincia de Mendoza no tiene injerencia directa sobre la operación física de los pasos internacionales, los cuales dependen formalmente del Ministerio del Interior de la Nación y de sus correspondientes direcciones de fronteras», agregó.

Un paso internacional que funciona con grupos electrógenos
La precariedad en los servicios del complejo fronterizo evidencia la falta de inversión estructural por parte del Estado nacional, lo que precariza la labor de los transportistas y del personal de control. «Ha habido participación y reclamos por parte de la provincia, pero movilizar las estructuras nacionales a la distancia es sumamente difícil. Más allá de las autorizaciones aduaneras y sanitarias, el Paso Pehuenche arrastra deficiencias estructurales graves. Hay que trabajar de manera urgente en la infraestructura del complejo, mejorar las condiciones habitacionales y operativas, y dotarlo de un suministro de energía eléctrica en forma permanente. Increíblemente, hoy en día el Pehuenche funciona a base de grupos electrógenos», aseveró el entrevistado.
«Es una situación insólita para un corredor de esta envergadura. Corregir estas deficiencias técnicas y garantizar la estabilidad del servicio requiere de una firme decisión política nacional que atienda las necesidades reales del sector, no solo en este cruce del sur mendocino, sino en el resto de los pasos fronterizos del país que sufren postergaciones similares», expresó.
El mapa del transporte binacional: conectividad y puertos
La geolocalización de cada cruce fronterizo determina de manera matemática su zona de influencia económica y el destino final de las exportaciones en el vecino país. Esta realidad geográfica explica el monopolio de Cristo Redentor: el corredor internacional de la Ruta Nacional 7 concentra actualmente el 80% de las cargas pesadas que cruzan hacia Chile. Esta centralización responde a su conexión vial directa con la zona central chilena, el área de mayor densidad poblacional y de consumo, y su acceso inmediato a las terminales portuarias de Valparaíso y San Antonio, los principales nodos de salida al Pacífico.
Frente a esta saturación permanente, surge la oportunidad del Pehuenche como una alternativa estratégica indispensable para el sur mendocino. Su traza, ubicada en una zona de menor rigurosidad climática invernal, representa una vía directa y eficiente de salida no solo para la producción agrícola e industrial de Mendoza, sino también para el entramado productivo de provincias vecinas, como La Pampa, agilizando el tránsito hacia el sur del territorio chileno sin la necesidad de desviar los convoyes cientos de kilómetros hacia el norte.
La mayor ventaja competitiva de este cruce austral radica en su conexión inmediata con el nodo del Biobío. La continuidad vial a través del Pehuenche vincula al transporte de manera fluida con un complejo portuario e industrial de aguas profundas de altísima operatividad. «El Pehuenche tiene el potencial de canalizar un flujo masivo de comercio exterior a través de los puertos ubicados en la zona de Talcahuano, optimizando de manera sustancial los costos de flete para las empresas regionales», precisó el presidente de APROCAM, Carlos Messina.
Dentro de este marco, la apertura plena del Pehuenche excede la necesidad de un alivio para el transporte de Cuyo, constituyéndose como una llave logística fundamental para el desarrollo exportador de la Patagonia norte y la región pampeana argentina.

Alianza con la Legislatura para federalizar el reclamo
Ante la centralización de las decisiones en las oficinas porteñas, las cámaras empresarias buscan el respaldo del Poder Legislativo para elevar la jerarquía del pedido institucional. «En la búsqueda de soluciones concretas, desde APROCAM mantuvimos una reunión de trabajo con la Comisión de Mercosur de la Legislatura de Mendoza. El objetivo de este encuentro fue abordar la problemática de forma integral e incorporar activamente a los legisladores de los diferentes bloques para que apalanquen institucionalmente el pedido de un mayor tráfico comercial por el sur. Si bien entendemos el reclamo de que la provincia debería apostar a un funcionario de primera línea apostado de forma permanente en Buenos Aires para presionar ante los ministerios, la realidad es que el apoyo gubernamental local ha estado presente en las mesas de diálogo», reconoció Messina
«El verdadero desafío es romper el centralismo de las reparticiones nacionales que dirigen los organismos del paso. Contar con un informe unificado y el aval del arco político legislativo nos dará mayor contundencia para demostrar que el Pehuenche no es un capricho sectorial, sino una necesidad económica para diversificar las rutas de exportación del país», coincidió Messina. al cierre de la comunicación.







