El Premio Clarín-Zurich a la Educación tiene como objetivo mejorar la calidad de los aprendizajes y alcanzar la igualdad de oportunidades educativas para los alumnos de todos los niveles del sistema educativo. Es anual y tiene alcance nacional. Pueden participar proyectos pedagógicos en marcha o nuevos, que deberán ser sustentables en el tiempo y fomentar la implementación y desarrollo de mejores prácticas educativas. Todos los años distingue propuestas que mejoren diferentes áreas de la educación.
A tal efecto, desde FM Vos (94.5) y Diario San Rafael dialogamos con la docente Graciela Morales, que vive y ejerce su profesión en Uspallata. Este año es finalista del certamen y desde la misma escuela nos atendió para decirnos: “Uspallata es muy tranquilo y lindo; trabajar aquí es una experiencia muy motivadora, el paisaje ayuda mucho también, ya que hace la tarea mucho más gratificante. Llegué aquí en 2006 y me enamoré del lugar”.
Consultada respecto a cómo fue la situación en pandemia, nos dijo que “fue muy difícil, con muchas dificultades en la conectividad; conectarse a internet aquí es muy complicado y a esto se le sumó la situación de muchas familias que no tienen dispositivos para conectarse o familias que viven muy alejadas del radio de la villa y no tienen señal. Fue un gran desafío poder lograr que los chicos continuaran educándose. Trabajo en la escuela 1-129 “Combate de Potrerillos”. En el mismo edificio funciona el CEBJA 3-202, dedicado a la educación de adultos. Fue precisamente la directora del CEBJA quien se enteró de la convocatoria para la distinción “Docentes que Inspiran” y me animó a inscribirme. Tengo entendido que se presentaron alrededor de 3 mil docentes, de los cuales quedamos seleccionados 24. Finalmente, en una segunda selección quedamos seis docentes, de las cuales tres son de Buenos Aires, un docente de Santa Cruz, otro de Corrientes y yo”.
Luego agregó que su tarea docente se fundamenta “en el alumno en comunidad con los padres. La familia es muy importante para poder llevar adelante un buen proceso de aprendizaje; esto se potenció mucho en la etapa de pandemia, donde tuvimos que trabajar muy juntos. Las familias siempre han estado presentes en las actividades áulicas que hemos realizado. Llevo 18 años en la docencia y para ser finalista de este certamen creo que tuvieron muy en cuenta la parte de proyectos realizados durante todo este tiempo y también la relación constante de las familias con las actividades en las aulas”.







